ALIMENTACIÓN

La "batalla cultural" del consumo de carne: el Gobierno y la cadena se la juegan por un cambio fundamental

Tanto en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca como en la cadena cárnica apuestan a un mayor peso de faena en los animales. ¿Cuál es el comportamiento de los consumidores?
Ezequiel Morales
por Ezequiel Morales |
Con el plan Gan.Ar
Con el plan Gan.Ar, el Gobierno busca aumentar la producción de carne por cabeza.

A raíz de la resolución 95/2022 con la cual el Gobierno oficializó el martes el programa de Gan.Ar para desarrollar la ganadería, especialistas del sector advirtieron sobre una de las grandes trabas con las que se encuentra la producción bovina en Argentina, relacionada con el consumo interno. Si bien en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca apuesta por incrementar el peso de faena y obtener mayor cantidad de kilos por cada animal sacrificado, lo cual abarataría los costos, en la cadena ganadera hablan de un cambio cultural fundamental en la sociedad.

“Básicamente la resolución es muy general e invita a las provincias a participar, más allá de lo que está escrito. Había una reunión de trabajo público-privada que iba a ser el viernes pasado pero quedó suspendida. La parte instrumental, en lo que tiene que ver con lo que se profundice en materia de corrales de engorde, en 30 días se tiene que poder resolver”, opinó el vicepresidente de la Cámara Argentina de Feedlots, Juan Eiras.

El empresario sostuvo que “la parte crediticia con el Banco Nación será más fácil”, pero que “después será con cada provincia, eso es un trabajo del ministro provincia por provincia y habrá distintos ritmos”.

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El feedlot, clave en la apuesta de aumentar el peso de faena de la Argentina.

El feedlot, clave en la apuesta de aumentar el peso de faena de la Argentina.

“No hay mejor que incentivo al precio de faena que el precio”, sostuvo, y detalló un fenómeno que, a su entender, afectó seriamente al negocio ganadero. “En Argentina se padeció un fenómeno durante los últimos 40 años, de que lo más liviano se pagaba mejor que lo más pesado. Hoy ese fenómeno se empezó a revertir en gran parte, y tenemos tanto en el consumo interno y la exportación precios casi similares a los de la hacienda liviana”, expuso.

“Con lo cual es un beneficio el aumento de kilos, porque la realidad es que lo otro era “una zanahoria tramposa”: estábamos metiendo kilos para vender un producto final que valía mucho menos, no tenía mucho sentido desde la producción”, se lamentó.

La preferencia de los consumidores a la hora de la carne

Para Eiras el problema nacía en una cuestión cultural: sostuvo que en ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mar del Plata, se instauró esa cultura del “corte chico”.

“Hay un ejemplo muy claro: un peceto de 1.400 kg tendría que ser lo mismo que la mitad de uno de 2.800, sin embargo el consumidor urbano prefiere esa pieza mas chica y completa y la familia de clase media en los últimos tiempos redujo su cantidad de hijos. Pero ojo: no es un capricho del consumidor. Varias décadas atrás el concepto de pieza grande era sinónimo de “años y de dureza””, explicó.

“Entonces la gente se volcaba a los cortes chicos buscando terneza. Que es lo que mundialmente se aprecia más por el consumidor, antes que lo sabroso y los demás parámetros medibles”, detalló.

En el sector sostuvieron que hoy el novillo de exportación o el del supermercado tiene 450 kilos y dos años, o dos y medio. “Recontra joven”, apuntó.

“Hace 30 años el novillo tenía entre 4 y 6 años de vida”, comparó Eiras.

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Juan Carlos Eiras, vicepresidente de la Cámara Argentina de Feedlot.

Juan Carlos Eiras, vicepresidente de la Cámara Argentina de Feedlot.

¿Cómo realizar el cambio cultural en la carne?

En la Cámara sostienen que la labor debe ser llevada adelante por el Estado y el IPCVA. “La Argentina ha hecho muy buen trabajo para fortalecer y hacerse presente en los viejos mercados convencionales, como el europeo. Mucho en los asiáticos y en China, y creo que tenemos que reforzar la campaña de consumo interno, explicar esto de manera publicitariamente apta”, sostuvo.

“Hay que hacerle entender al consumidor que es mejor para todos. Porque además los cortes mas grandes son mas magros, tienen menos grasa. Porque para el productor es una inversión mucho mas grande. Y no es lo mismo hacer un animal de 300 que de 400 kilos. No es pensar en aumentar 100 kilos en dos años o en 4. Sino que sea un proceso constante que se vaya corriendo y que en algún momento se igualen los kilos de consumo con los de exportación, como tiene el 98% países del mundo”, apuntó Eiras.

Y concluyó: “Una vez más somos diferentes de lo virtuoso, porque lo más costoso en tiempo y en dinero es lograr un nacimiento, y esa cabeza no la podemos sacrificar con 300 kilos cuando el mundo al que miramos con cierto grado de admiración en términos de ordenamiento de buen manejo de políticas ganaderas, está faenando entre 520 y 650 kilos. Y nosotros seguimos matando vaquillonas de 290 kilos”, se lamentó.

¿Qué dice el Gobierno?

José María Romero, subsecretario de Ganadería y Producción animal, sumó su mirada. “Es un problema serio de la Argentina el peso de faena. Debe trabajarlo toda la cadena, e incluso el consumidor”.

“El año pasado Argentina logró aumentarlo en 4 kilos, de 226 kilos a 230. Un peso excesivamente bajo. Y el consumidor tiene un hábito de consumir animales livianos. En el 2020 se faenaron 8 millones de cabezas destinadas al consumo interno, en 2021 7 millones de cabezas. El peso de la res fue de 220 kilos en 2020 y 211 en 2021”, explicó y comparó: “Hoy Uruguay faena con 259 kilos de promedio y Brasil con 269. Australia con 369. Hay que pensar en mercados como Uruguay o Brasil”.

En el Ministerio entienden que aumentarle 4 kilos a cada animal arrojaría un saldo extra de 320.000 toneladas de carne. “Un aumento del 10% de la disponibilidad de producto en el mercado. Es necesario que el consumidor lo comprenda porque un animal excesivamente joven no tiene nada que ver con la terneza”, señaló.

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Romero, primero desde la izquierda, apuntó a la necesidad de generar mayor cantidad de carne por cada animal.

Romero, primero desde la izquierda, apuntó a la necesidad de generar mayor cantidad de carne por cada animal.

El vínculo entre subir peso de faena y el troceo

El ministerio anunció que al menos unas 230 plantas frigoríficas (dentro de un universo de casi 300) en todo el país ya pidieron asesoramiento y financiamiento para el cambio de la distribución por media res al “troceo”, una metodología que no permitirá el traslado de piezas de carne y huesos superiores a los 32 kilos.

Luego de la conferencia de prensa de este miércoles en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca sobre el Plan GanAr, A24.com Agro habló con Romero, quien informó que a partir de noviembre ya no se podrá distribuir carne en media res.

Y lo vinculó a la necesidad de incrementar el peso de faena: "El troceo desnudó la falta de frío en los frigoríficos, quienes al distribuir en media res evitan la conservación del producto, el cual hoy es despostado y refrigerado por el carnicero".

El funcionario explicó que el hecho de no poder contar con animales de mayor peso, "más maduros", según definió, inciden también en la necesidad de las carnicerías de tener carne de animales pequeños para facilitar sus tareas en cada comercio. Situación que en el Gobierno entienden que se terminaría a partir de la implementación del troceo.

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