OPINIÓN

La gran pregunta del campo: ¿conviene o no conviene sembrar trigo esta campaña?

A nivel mundial el cereal está impactado por las cuestiones bélicas. Sus consecuencias sobre la demanda instantánea, y a nivel local, una mirada hacia lo político y el clima. ¿Qué pasará con las lluvias?
Sebastián Salvaro
por Sebastián Salvaro |
Se lanza el trigo y los debates por la rentabilidad de las empresas están a la orden del día. 

Se lanza el trigo y los debates por la rentabilidad de las empresas están a la orden del día. 

El precio internacional del trigo está en niveles récord desde el comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania. El mismo lleva ya cuatro meses y dispara todo tipo de hipótesis: desde su escala a nivel mundial y la chance de una “tercera guerra mundial” hasta que podría generar hambrunas y todas sus consecuencias. El único factor común de las hipótesis es que ninguna ve una normalización de corto plazo. Esto, claramente, seguirá impactando en la nominalidad de los precios de todos los commodities y del trigo en particular.

No sólo de la mano de este conflicto que pone en duda las exportaciones de dos de los principales ocho exportadores del cereal, sino que el desarrollo de los cultivos 2022/23 en varios países productores está comprometido por cuestiones climáticas.

Estados Unidos, quién es de los ocho mayores exportadores del grano, está transitando complicaciones climáticas debido a falta de precipitaciones en los principales estados productores de trigo de invierno, que podrían limitar la producción final. Según datos publicados por el USDA, la condición del cultivo de trigo de invierno se encuentra por debajo del promedio de los últimos cinco años a igual fecha, como se observa en el cuadro siguiente.

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Los stocks de trigo en Estados Unidos.

Los stocks de trigo en Estados Unidos.

Respecto a los países de Europa del Este, donde está el foco de intentar comprender qué puede pasar con el abastecimiento desde el Mar Negro, se estima claramente una caída en el área de siembra de parte de Ucrania, pero con algo de stocks. Mientras que en Rusia se estima que se exporte en el ciclo 2021/22, unas 33 millones de toneladas, cifra menor a las 39,1 millones de toneladas del año anterior.

Será clara la baja en la oferta, pero sobre todo es alta la incertidumbre sobre cuándo esta oferta se hará disponible para quien la quiera comprar.

A nivel local nos encontramos en plena planificación del comienzo de la siembra del ciclo 2022/23. Pero aquí es donde surge el interrogante, ¿conviene o no conviene sembrar trigo esta campaña?

Si lo analizamos desde el plano internacional somos uno de los principales exportadores y ofertamos trigo en el mundo a “contra estación” de la mayoría de los países exportadores y, en un mundo, como se explicó en los párrafos anteriores, que va a estar necesitado del cereal.

Por eso a nivel local nos encontramos en pleno comienzo de la siembra del ciclo 2022/23. Pero aquí es donde que el productor mira con un ojo lo que pasa con el clima y con otro lo que potencialmente podría hacer el Estado a nivel de cambios impositivos.

Respecto al clima, se vienen transitando dos años con el fenómeno de La Niña consecutivos y aparentemente este año sería la confirmación del dicho “no hay dos sin tres” y repetiría año Niña con déficit hídrico en gran parte de las provincias del país.

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Los precios de los commodities crecieron fuertemente a causa de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Los precios de los commodities crecieron fuertemente a causa de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Lo que agudiza la situación es que, en este año, zonas como casi todo Córdoba, NOA y NEA estarían comenzando con menor humedad en suelo que lo normal, también se le suma algunos lugares de La Pampa. También es cierto que en otras zonas como Oeste y Sur de Bs As la situación es la opuesta y hay complicaciones para llegar a los campos y sembrar. Un año donde las empresas están con foco en las cuestiones bien productivas por este tema y sobre todo por el gran aumento de costos de producción que se tiene.

Por último, están las cuestiones que no gestionamos, como la mirada política sobre el sector, y sobre el trigo en particular, correlacionándolo con la inflación local y la cuestión de los bienes públicos con riesgo privado, un punto sobre el que estamos acostumbrados, pero no por eso se deja de estar en un alto nivel de incertidumbre. Este punto está llevando a pensar que en caso de cambiar un plan de siembra podría pensarse en cebada que es un cultivo que hoy está generando también la oportunidad de implementarla en una área mayor que la que se viene haciendo.

En definitiva, arranca la siembra y no podemos hacer una parálisis para analizar, hay que decidir para hacer y para las empresas agropecuarias es imprescindible gestionar el riesgo-precio, el riesgo-productivo y preguntarse si cambia una variable de las que explican el negocio, y también ¿hasta qué porcentaje mi empresa no corre riesgo de continuidad?

*El autor es analista de mercados y Co founder de AZ Group

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