Una de las voces que se escucharon fue la de Fabio Schneider, productor tambero de Crespo, Entre Ríos, y vicepresidente de la filial de Federación Agraria de allí.
"Nos quieren distraer con esa discusión de calidad sabiendo que hoy en día todos los productores pequeños y medianos tienen estándares de calidad superiores a muchos otros sistemas productivos lecheros en el país, como los tambos estabulados o los mega tambos de 3 mil vacas. No tienen la calidad de leche ni el confort de vida del animal que brinda el pequeño y mediano productor. Entonces lo que decimos es: vamos a hablar del tema real, la rentabilidad de los productores".
"Al productor le pagan muy poco, el consumidor final paga mucho y en el medio se hacen los distraídos", agregó Schneider.
En el comunicado, el conjunto de los productores también sostuvo que “no quieren pagar lo que corresponde. Por supuesto que estamos de acuerdo que se pague por calidad, pero son todas patrañas para justificar eso. Es una vergüenza que una de las primeras marcas de Argentina esté pagando 22 pesos por litro ante la mirada atónita del Gobierno. La distorsión de precios entre lo que recibe el productor y paga el consumidor es una vergüenza”.
Los productores sostuvieron que ese monto “no puede contener la inflación y tampoco el desangrado de las Pymes que dan vida a pueblos del Interior. Eso es una muestra más que clara de que la concentración en nuestro país es socia de nuestra clase política”.
Vaca Holando
"No hay peor sordo que el que no quiere oír", fue el duro reclamo hacia el Gobierno.
“Vemos con preocupación cómo algunos funcionarios recorren los mega tambos que son manejados por una persona, sin entender que atrás de un pequeño tambo hay un entramado socio productivo, que tal vez no ilumina tanto los ojos de nuestros gobernantes, pero que en la práctica son los que dan sustento económico y miles de familias en todo el país”, dijeron los productores.
Y concluyeron: “Estamos estancados y vamos desapareciendo día a día sin que a nadie reaccione y sin soluciones concretas a corto plazo, mientras cientos de familias tamberas dejan la actividad”, denunciaron.