Manzana y lechuga, lo que más influyó

Precios: se achicó la brecha entre productor y consumidor

En febrero los consumidores pagaron 4,4 veces el valor que recibió el productor, una cifra 20% menor a la de enero.
15 de mar de 2021 - 18:30
Los precios entre los distintos puntos de la cadena agroalimentaria muestra una brecha a veces desmedida. 

Los precios entre los distintos puntos de la cadena agroalimentaria muestra una brecha a veces desmedida. 

La diferencia entre los precios que cobra el productor “en la tranquera de su campo” y lo que el consumidor paga en el negocio del barrio o supermercado, es un problema que preocupa a la cadena agroalimentaria e incluso es tema de agenda del Gobierno.

En ese marco, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que esa “brecha” se redujo considerablemente en febrero.

El relevamiento que CAME hace periódicamente sobre 24 alimentos, arrojó que hubo un aumento del 26,3% interanual del precio que recibe el productor mientras que lo que pagan los consumidores subió solo 0,7% promedio en los comercios de cercanía y 3,4% en los hipermercados.

De este modo, el denominado “Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD)” que elabora el sector de Economías Regionales de la cámara, determinó que durante febrero el consumidor final pagó, en promedio, 4,4 veces lo que le fue pagado al productor agropecuario en su ámbito rural. La buena noticia, entonces, tiene que ver con que en enero la diferencia había sido de 5,5. Es decir, la brecha se redujo 19,8% en el segundo mes del año.

Además, la participación promedio del productor en el precio final de los 24 productos agropecuarios subió del 24,5% en enero a 30,4% en febrero.

La mejor situación la tuvo la acelga, donde el productor recibió en promedio el 64,6% de su precio de venta minorista. En cambio, en la calabaza, el productor apenas se llevó el 9,6%.

Manzana roja y lechuga, con el puño en alto

El ingreso de nuevas manzanas de la actual temporada genera por estos días una merma en el precio de aquellas que estaban siendo conservadas en cámara. Esas manzanas, que eran pocas, resultaban caras para el bolsillo. Por eso esta nueva cosecha hizo que las anteriores hagan bajar un 44,6% la brecha del propio producto.

El IPOD también explica el 48% que bajó la brecha de la lechuga: en este caso sucedió que los precios de origen subieron un 109,4%, y en destino apenas un 8,8%. Esa variación se dio por cuestiones climáticas. Las olas de calor hicieron lo suyo y las tormentas también, y ambas situaciones afectaron a las producciones con el exceso de demanda resultante. Por eso, el productor pudo vender a un mejor precio.

Y en el otro rincón…

La contracara de la manzana roja y la lechuga se vio en las naranjas y las frutillas.

Para el caso del cítrico dulce, la brecha escaló un 30,1%. Es que el consumidor debió pagar un 27% más durante febrero, cuando el productor al agropecuario se le incrementó un casi imperceptible 2,4%. ¿La causa? Las naranjas están fuera de temporada y por estos días lo único que se consigue está conservado en cámaras de frío, y no es mucho en términos de cantidad.

Naranjas
Las naranjas quedaron a la cabeza del aumento de la brecha de precios entre productores y consumidores.

Las naranjas quedaron a la cabeza del aumento de la brecha de precios entre productores y consumidores.

El dato para las naranjas: “interanualmente se observa un aumento de 975% en los precios de origen de ese producto, consecuencia de la recomposición de precios al productor desde marzo 2020”, sostuvieron desde Came.

La medición IPOD en las frutillas mostró algo parecido. El producto subió 25,2% luego de haber aumentado otro 75,1% en enero. En destino los precios subieron 4,3% y en origen bajaron 16,7% “por una baja en la calidad por el clima en Río Negro”, según aseguraron productores. Eso hizo crecer la tan mencionada brecha del producto.

“No queremos que se disparen los precios pero tampoco que se fundan los productores”

Mariano Lechardoy es el Jefe de Estadísticas y Transparencia del Mercado Central de Buenos Aires. El lugar es uno de los puntos más importantes para la distribución de productos en el área metropolitana. El sábado, en La Red Rural (La Red AM 910), habló acerca de cómo se da el movimiento de precios en los principales alimentos.

Lechardoy se explayó sobre los distintos “tipos de mercado” que pueden haber en las frutas y hortalizas.

“En el caso de las carnes y las frutas y hortalizas, son cadenas que obedecen completamente a la lógica de la oferta y la demanda. Pero hay un agregado particular: son productos perecederos y eso hace muy difícil que se especule”, explicó.

Y remarcó cómo funciona otro tipo de producto a la hora de ser comercializado. “Por ejemplo el año pasado el tomate a mediados de octubre “cambió de zona” y pasó a valer a $90 el kilo en el Mercado, porque había muy poco. Y se vendía como loco porque lo que había lo vendías”, sostuvo.

“Tengamos en cuenta que Argentina es como dos países en uno. Hay un país muy pobre que necesita comer lo que pueda comprar y otro país que tiene una capacidad de compra y poder adquisitivo muy alto, que quiere alimentarse bien, y no le importa pagar un mango más”, reflejó.

Pero también evaluó la dura situación que atraviesan algunas producciones agropecuarias. “No pensamos solamente en los consumidores y no queremos que los precios se disparen. Pero tampoco queremos productores fundidos sino que ganen guita”, concluyó.