Presión impositiva

Presión impositiva, costos en alza y tipo de cambio, las señales de alerta para la agricultura

En el caso de la soja, el Estado se queda con el 70% de la renta del productor mientras los costos de las labores subieron 50%. Los analistas ponen en duda el "federalismo fiscal" del país.
En FADA también alertaron por el tipo de cambio: sostienen que comenzó a atrasarse. 

En FADA también alertaron por el tipo de cambio: sostienen que comenzó a atrasarse. 

Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) determinó que el Estado se queda con el 67,7% de la renta de la soja. Por su parte, el trigo se ubica como el segundo cultivo con mayor presión impositiva: 59,9%. Los datos fueron elaborados por la entidad al realizar el denominado “Índice FADA”, un trabajo que compara rentas y costos con frecuencia trimestral.

La publicación de la fundación indica cuánto de lo que produce el campo se lo queda el Estado en impuestos, ya sea a nivel nacional, provincial o municipal. En base a eso, en junio 2021 se registró que al menos el 61,8% de la renta agrícola de los principales cultivos queda en esos distintos niveles de gobierno.

¿Cómo se traduce en los distintos cultivos?

Esa medición es un promedio ponderado de siembras a nivel nacional, pero el estudio también muestra cómo impacta la presión impositiva en los principales cultivos agrícolas. Así, se detalla que la participación del Estado en soja es del 67,7%, en el maíz un 50,6%, en trigo un 59,9% y en el girasol, hasta ahora el menos afectado desde lo tributario, un 47,1%.

“Cuando hacemos este trabajo siempre llegamos a la misma conclusión: el esquema de impuestos argentino para el campo es, por lo menos, contradictorio. Una actividad que se realiza en todo el país, que está arraigada regionalmente a lo largo y ancho de la Argentina, tiene dos tercios de los impuestos que son nacionales y que no vuelven a las provincias de origen”, analizó David Miazzo, economista Jefe de FADA.

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La soja, el complejo en el cual el Estado demostró una

La soja, el complejo en el cual el Estado demostró una "mayor participación": los costos suben y aquejan a los productores.

¿Eso es federalismo fiscal?, es lo que entonces hay que preguntarse”, puntualizó Miazzo.

El economista se mostró crítico por cómo resultan en la práctica los derechos de exportación, favoreciendo ampliamente al Estado nacional. “Impactan negativamente sobre el federalismo de tres formas: incrementan los recursos no coparticipables, reducen los coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias y, finalmente, porque son recursos que salen de las zonas productivas”, expresó.

Luz amarilla para los costos

Otra preocupación que plantea FADA en su informe es el incremento de los costos productivos, muchos de ellos dolarizados.

“En términos de costos hay algunas luces amarillas: los precios de los fertilizantes aumentaron un 40% en dólares, el gasoil aumentó más del 70% y los costos de labores en un 50%. Mientras, las tarifas de referencia de fletes muestran aumentos cercanos al 50%, pero se reportan incrementos reales de hasta el 85% ante la temporada alta de fletes”, advirtió la economista de FADA Nicolle Pisani Claro.

En la Fundación compararon el peso del costo “flete” en distintas zonas productivas de Argentina. Para el caso del maíz, la categoría representa el 20% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 22%, en San Luis el 23%, en La Pampa el 21% y en Entre Ríos el 17%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 15%.

“El flete incrementó su participación sobre los costos en cerca de 4 puntos porcentuales respecto al informe anterior”,

Pero además, ponen el acento sobre los costos dolarizados. Puntualizando en la soja, asegura que al menos un 51% de los costos de una hectárea sembrada están “estrictamente dolarizados”.

“Y si se considera el costo de la tierra dentro del esquema de costos, los costos dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 64%”, expresaron los analistas.

En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 59% de la estructura. Si se considera el costo de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 66%.

señalaron.

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Los productores deben sumar a los costos los impuestos del Estado desde los tres niveles: nacionales, provinciales y municipales.

Los productores deben sumar a los costos los impuestos del Estado desde los tres niveles: nacionales, provinciales y municipales.

Tipo de cambio

Si la comparación se realiza con respecto a junio de 2020, el precio FOB de la soja mejoró un 60%, el del maíz 72%, el trigo 14% y el girasol 100%. Esto también se tradujo en incrementos de los precios disponibles en el mercado interno.

Sin embargo en los últimos 12 meses el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 35,6%: pasó de $69,97 por dólar a $94,86. En los últimos 3 meses, se incrementó un 4%.

Visto de otro modo: en términos de tipo de cambio real, descontando los efectos de la inflación, en los últimos 12 meses empeoró un 9,5%. Medido a precios de junio de 2021, el tipo de cambio de junio de 2020 era el equivalente actual de $104,83.

“Esto significa que el tipo de cambio comienza a atrasarse respecto a la inflación, incrementando los costos de la producción al medirlos en dólares, algo malo para cualquier actividad exportadora”, alertó Miazzo.

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