Opinión

Trigo: ¿Por qué crecer es el camino?

A Todo Trigo volvió a demostrar que la potencia agroindustrial es la respuesta. Por cada 1.000 ton adicionales ingresarán USD 250 mil más al Banco Central.
Fernando Rivara
por Fernando Rivara |
Para que la producción de trigo crezca debe haber un esfuerzo conjunto de los actores privados y la política.

Para que la producción de trigo crezca debe haber un esfuerzo conjunto de los actores privados y la política.

Acabamos de concretar la décima edición de nuestro congreso A Todo Trigo, un encuentro clave de la agenda agroindustrial que con mucho esfuerzo hacemos posible desde la Federación de Acopiadores con el objetivo de impulsar la producción de trigo ofreciendo una herramienta clave como es el conocimiento, de la mano de los que más saben.

Durante tres mañanas (4, 5 y 6 de mayo), y en forma online, reunimos a más de 3.600 inscriptos bajo el lema “Crecer es el camino” y ratificamos plenamente las condiciones muy favorables para una cosecha de trigo récord que puede superar las 21 millones de toneladas.

Estamos convencidos de que el trigo y el sector agroindustrial pueden ser los motores iniciales del proceso de crecimiento sostenido de nuestra economía y de mejoramiento de todos los indicadores sociales.

El aumento de los precios internacionales de los bienes que Argentina exporta es una bendición para nuestro país. Gracias a esos aumentos, el Banco Central recibirá en esta campaña 8.500 millones de dólares adicionales de ingreso de divisas provenientes de los granos y sus productos. Y si hablamos de los derechos de exportación, por el aumento de precios del sector, el fisco incrementará en 1.800 millones de dólares sus ingresos. En el caso del trigo, por cada 1.000 toneladas adicionales que podamos sumar a la cosecha, entrarán 250.000 dólares más a las reservas del Banco Central de la República Argentina.

Iniciar un camino de reversión de la declinante tendencia económica y social de nuestro país implica fortalecer un vigoroso proceso de aumento de la producción, del trabajo, de las exportaciones y, consecuentemente, de la riqueza.

Eso requiere del compromiso de las fuerzas productivas privadas y de la política, generando un ámbito de confianza, credibilidad y garantía de derechos constitucionales básicos, como respetar la propiedad privada y transitar libremente por nuestras rutas.

Como quedó reflejado en el congreso, los productores se enfrentan a una nueva campaña que presenta perfiles recargados para iniciar la siembra, proyecciones de lluvias algo mayores a las de la campaña pasada y de eventos extremos de bajas temperaturas. Bajo estos parámetros, se pone en marcha un andamiaje de inversiones, de decisiones, de aplicaciones de tecnologías que involucran un alto nivel de riesgo y esfuerzo. Vimos en este encuentro que las tecnologías están, el conocimiento también, pero es necesario contar con reglas claras y estables para poder avanzar.

En este encuentro se presentó el trabajo que la cadena del trigo viene impulsando sobre la huella de carbono del cereal. Quedó demostrado que las emisiones de carbono del trigo argentino son inferiores a las de los principales países del mundo. También se destacó que la huella es menor en la medida en que aumenta el rendimiento del cultivo. Detrás de esos mayores rendimientos está el alto nivel tecnológico que manejan los productores argentinos.

Los mercados internacionales, el clima, la tecnología de la producción disponible y la voluntad inquebrantable de nuestros productores nos ofrecen una oportunidad única para comenzar a crecer, todo ello con el necesario acompañamiento de un escenario político-institucional que garantice derechos y genere confianza y credibilidad.

Si unimos las decisiones privadas para el crecimiento de la producción, del trabajo, la inversión y la exportación, con la orientación y el acompañamiento del sector público, los argentinos comenzaremos a transitar otro camino, el del proceso de recuperación económica y de caída de la pobreza. Producir y exportar más es la única salida. No podemos distraernos más.

El autor es Presidente de la Federación de Acopiadores.