Sin embargo, desde la Bolsa de Cereales indicaron que para lo que resta del otoño “la disminución estacional de la radiación solar y temperatura reducirán la evapotranspiración mejorando el aprovechamiento de las precipitaciones, pero sin lograr compensar los déficits en el interior del área agrícola”.
Y señalaron que se agravaría una situación que ya por estos días preocupa a varios eslabones de las cadenas agroindustriales: la altura de los ríos. “Las altas cuencas de los grandes ríos Paraná y Paraguay entrarán en su estación seca, por lo que sus alturas volverán a entrar en disminución, manteniéndose por debajo de sus niveles normales”, sostiene el informe.
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La campaña y el clima, una relación fundamental para el análisis de los productores.
El panorama del invierno
El frío no parecería aflojar y para la Bolsa de Cereales el termómetro empujaría para abajo. “Se acentuarán los rasgos que comenzaron a perfilarse durante el otoño”, sostuvieron. El informe también habla de vientos polares que intensificarían su influencia, y que “solo las zonas más próximas al océano Atlántico recibirían buenos aportes hídricos gracias al calentamiento de sus aguas.
“Los faltantes de humedad y las bajas temperaturas volverán a generar grandes masas de material vegetal seco y combustible, dándose condiciones propicias para la producción de incendios”, fue el alerta de los especialistas.
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La Bolsa de Cereales realizó sus estimaciones de cara a la campaña de invierno.
El agro viene de un verano preocupante en esta materia, y varias zonas del país fueron declaradas en emergencia agropecuaria por este problema.
Una primavera con poca agua
A raíz del incremento en la actividad de los vientos polares y un consecuente “efecto depresor de las precipitaciones”, el interior del área agrícola padecería aún mayores déficits hídricos.
La Bolsa mantiene para esta estación del año el alerta por posibles incendios, a la vez que menciona que el aporte de agua que normalmente reciben los grandes ríos como el Paraguay y el Paraná tendrá menos agua en sus altas cuencas.
“Retardará la recuperación del calado de los puertos”, explicaron.
¿Al fin verano?
El arribo del calor reduciría “gradualmente” la intensidad de los vientos polares, y en el mismo período el Océano Pacífico disminuirá su enfriamiento.
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Los especialistas esperan un repunte en el clima para el verano.
“Eso hará que el clima evolucione hacia un estado más cercano a lo normal”, indicaron los especialistas.
De todas maneras en la Bolsa de Cereales creen que enero todavía “sufriría efectos residuales de ese proceso, por lo que las lluvias continuarán siendo inferiores a lo normal sobre el interior del área agrícola, y sólo las zonas cercanas al calentamiento del Océano Atlántico recibirán precipitaciones abundantes. Recién en febrero las precipitaciones regresarán a gran parte del interior del área agrícola, aunque el sudoeste de la Región Pampeana, más próximo al área de acción de los vientos polares, seguirá registrando faltantes de humedad”, indicaron.