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Aseguran que la noche del crimen de Agostina se escucharon gritos: cómo hizo Claudio Barrelier para borrar los rastros

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó en las últimas horas un nuevo elemento que podría ser determinante para reconstruir los momentos previos y posteriores al crimen.

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Aseguran que la noche del crimen de Agostina se escucharon gritos: cómo hizo Claudio Barrelier para borrar los rastros

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó en las últimas horas un nuevo elemento que podría ser determinante para reconstruir los momentos previos y posteriores al crimen. Un testigo que vivía como inquilino en la misma vivienda donde ocurrió el hecho aportó un relato que abrió una nueva línea de análisis para los investigadores: la existencia de un fuerte grito durante la madrugada y un mensaje que, según declaró, Claudio Barrelier habría pedido eliminar.

La declaración de Matías Córdoba, uno de los habitantes de la casa ubicada en barrio Cofico, se incorporó al expediente y ahora es evaluada por la fiscalía como una pieza que podría ayudar a establecer qué ocurrió dentro del domicilio durante la noche en la que Agostina perdió la vida.

El testigo explicó que no estuvo presente en el momento exacto del ataque, pero que después del primer allanamiento realizado en la propiedad comenzó a conocer detalles a través de conversaciones con otras personas vinculadas a la vivienda. En ese contexto, relató que su pareja, Ludmila, recibió un mensaje de Marianela Palmero en el que le preguntaba si durante la madrugada había escuchado un grito.

Según Córdoba, esa consulta despertó sospechas porque luego habría intervenido Claudio Barrelier, quien presuntamente pidió que esa conversación fuera eliminada. Para los investigadores, ese intercambio podría ser relevante porque podría indicar que algunas personas tenían información sobre lo sucedido en la casa antes de que la noticia del crimen tomara dimensión pública.

Durante su declaración, el testigo recordó el momento exacto en el que su pareja le contó lo ocurrido. “Ella me dijo que Mar le había preguntado si había escuchado un grito a la madrugada”, habría expresado ante la fiscalía. Luego agregó que, de acuerdo con su relato, Barrelier habría respondido solicitando que se borrara ese mensaje.

La Justicia analiza ahora si esa conversación forma parte de un posible intento de ocultar información o si, por el contrario, se trató de una reacción ante una situación que todavía no había sido comprendida por quienes estaban dentro del domicilio.

El dato del grito se convirtió en uno de los puntos centrales del expediente porque podría aportar una referencia temporal sobre lo ocurrido. Hasta el momento, los investigadores intentan reconstruir minuto a minuto qué sucedió dentro de la vivienda de Juan del Campillo al 878, donde Agostina fue encontrada sin vida.

La causa continúa avanzando con diferentes medidas periciales, declaraciones testimoniales y análisis de dispositivos electrónicos. En ese marco, los mensajes entre las personas que estuvieron relacionadas con la vivienda son considerados una fuente clave de información, ya que podrían permitir establecer quién sabía qué ocurrió y en qué momento.

La fiscalía busca determinar si existió una reacción posterior al crimen destinada a ocultar datos, modificar versiones o eliminar rastros que pudieran ayudar a esclarecer el femicidio.

El testimonio de Córdoba apareció luego de una serie de procedimientos realizados en la casa de barrio Cofico. Los investigadores llevaron adelante allanamientos, inspecciones y peritajes especializados con el objetivo de encontrar elementos que permitan reconstruir la escena y confirmar las hipótesis que se manejan dentro de la causa.

Entre las medidas realizadas se incluyeron estudios con perros rastreadores y análisis científicos dentro del inmueble. Cada uno de esos procedimientos busca responder preguntas centrales: qué ocurrió durante la madrugada, quiénes estuvieron presentes y cuáles fueron los movimientos posteriores al ataque.

El relato del inquilino también puso el foco sobre las horas posteriores al crimen, un período que para los investigadores puede resultar fundamental. Muchas veces, los primeros minutos después de un hecho violento permiten conocer si hubo intentos de asistencia, ocultamiento o coordinación entre las personas involucradas.

En este caso, la supuesta indicación de borrar un mensaje es observada con especial atención porque podría afectar la reconstrucción de los acontecimientos. Si bien la Justicia todavía debe confirmar el contenido exacto de esas comunicaciones y el contexto en el que fueron enviadas, el dato quedó incorporado como parte de la investigación.

Además de la declaración de Córdoba, la fiscalía tomó testimonios de otras personas vinculadas al entorno de Barrelier y a la vivienda. Entre ellas aparecen declaraciones de Soledad Andreani y Osvaldo Fassetta, quienes habrían aportado información sobre la conducta del principal sospechoso antes y después del crimen.

Los investigadores buscan establecer si existieron cambios de comportamiento, contradicciones o movimientos llamativos luego de la muerte de Agostina. Cada testimonio es comparado con las pruebas materiales reunidas en los allanamientos y con los registros de comunicaciones.

La figura de Claudio Barrelier permanece en el centro de la investigación. La Justicia intenta determinar su responsabilidad y conocer con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda. En ese camino, los relatos de quienes estuvieron cerca del lugar adquieren un peso significativo.

La declaración del inquilino no sólo sumó el dato de un posible grito, sino también la referencia a una conversación que habría sido considerada incómoda por quienes participaban de ella. Ese elemento podría abrir nuevas preguntas sobre quiénes escucharon algo aquella noche y por qué algunos datos comenzaron a circular recién después del operativo policial.

Mientras la causa avanza, los investigadores continúan revisando teléfonos celulares, mensajes y otros elementos tecnológicos que puedan aportar información. La reconstrucción digital de los hechos se convirtió en una de las herramientas más importantes del expediente, ya que permite ubicar comunicaciones, horarios y posibles vínculos entre las personas relacionadas con el caso.

El objetivo principal de la fiscalía es establecer una línea temporal completa. Saber qué ocurrió antes, durante y después del femicidio puede ser determinante para confirmar responsabilidades y descartar hipótesis.

La familia de Agostina continúa esperando respuestas mientras la investigación intenta avanzar sobre los puntos todavía oscuros del caso. El nuevo testimonio incorporado sumó una pieza más a un expediente que busca esclarecer cómo fueron las últimas horas de la adolescente.

La posibilidad de que alguien haya escuchado un grito y que luego una conversación haya intentado ser eliminada forma parte ahora del análisis judicial. La Justicia deberá determinar si ese dato representa una evidencia importante o simplemente una referencia aislada dentro de una investigación mucho más amplia.

Por el momento, los investigadores mantienen abiertas todas las líneas de trabajo y continúan reuniendo pruebas. El contenido de los mensajes, los resultados de las pericias y las próximas declaraciones serán fundamentales para conocer qué ocurrió aquella madrugada y quiénes estuvieron involucrados en el femicidio de Agostina Vega.

La causa atraviesa una etapa clave, con nuevas declaraciones que podrían modificar la reconstrucción del caso y aportar información sobre los momentos posteriores al crimen. La aparición de este testimonio volvió a poner bajo la lupa cada movimiento ocurrido dentro de la vivienda y reavivó las preguntas sobre qué sabían realmente las personas que estaban cerca de la escena.

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