Como la variante puede reinfectar a personas que se enfermaron y están vacunadas, éstos pueden volver a contagiar, especialmente a los que aún no está vacunados.
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Australia, con aumento de los controles y detección de infectados (Foto: AP)
Del aislamiento a la responsabilidad
El país oceánico es uno de los que más restricciones y confinamientos ha impuesto en estos dos años de pandemia. Por ejemplo, Melbourne, la segunda ciudad del país, soportó seis confinamientos en los que acumuló 262 días bajo aislamiento escrito.
Pero ahora, a la luz de la elevada vacunación, las autoridades sanitarias descartan volver a los aislamientos masivos. El ministro de Salud australiano, Scott Morrison, declaró: "Tenemos que seguir calibrando cómo manejamos este virus y cómo enfrentarnos a la variante Ómicron. Pero no vamos a volver a los confinamientos".
El mandatario precisó que hay que superar la etapa de "la mano dura" y "avanzar hacia una cultura de responsabilidad". Solo se reimplantó la obligatoriedad del barbijo en lugares cerrados.
El gobierno de Nueva Gales del Sur también lanzó por las redes una campaña para promover el uso de los Kits hogareños para realizar autoexámenes sobre el coronavirus.
La vacunación es la mejor protección
Australia tiene uno de los mayores porcentajes de personas vacunadas con las dosis completas. Llega casi al 80% de su población. Pero como consecuencia de la variante Ómicron el gobierno anunció que desde el primer día del año nuevo ampliará su campaña para la dosis de refuerzo.
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Australia tiene el 76,4% de la población con las dos dosis completas (Foto: OWID)
Desde que comenzó la pandemia en 2019, Australia acumula 310.493 contagios, pero sólo 2.196 muertes sobre una población de 25 millones de personas.