Así es como en 1985, inspirado por los mismos principios cypherpunk, el critpográfo David Chaum publicó su paper “Seguridad sin identificación: Sistemas de Transacción para hacer al Gran Hermano Obsoleto”. En 1989 lanzó, basado en sus ideas, DigiCash, un servicio que permitía convertir dólares y monedas europeas en tokens digitales y poder moverlas de manera electrónica sin pasar por el sistema bancario.
El proyecto fracasó. Se quedó sin financiamiento y en 1998 se declaró en bancarrota. Ese mismo año se publicaron otras dos propuestas de dinero digital, pero descentralizado. La primera publicada por el ingeniero en computación Wei Dai llamada B-money, y que es mencionada por Nakamoto en el paper de Bitcoin, y Bit-gold, una propuesta del polímata Nick Szabo. Ninguna de las dos fue implementada.
Bitcoin, de la blockchain al minado
Satoshi Nakamoto diseñó Bitcoin parado sobre hombros de gigantes. Algunas de las innovaciones que permitieron la invención de Bitcoin existen desde hace 30 años, por ejemplo, la famosa blockchain o cadena de bloques fue presentada en 1991 por Stuart Haber y W. Scott Stronetta, y otras piezas claves se remontan a los años 70 y 80. La genialidad de Nakamoto estuvo en poder consolidar todas estas tecnologías en su gran invención.
Unos meses después de aquel 31 de octubre de 2008, el 3 de enero de 2009, Bitcoin dejaba de ser un documento académico para convertirse en una realidad con el minado del bloque génesis y los primeros 50 bitcoins en existencia, pero esa es otra historia...