Jóvenes empresarios

Emprendedores: empezó en YouTube, sin cámara ni micrófono, y creó su propia academia de inversiones

En el colegio secundario ya soñaba con ser empresario y emprendedor. Hoy, Ariel Mamani tiene 23 años y fundó InverArg, una organización de capacitación financiera y bursátil, con un particular enfoque en el arbitraje cripto. De qué manera superó el primer traspié para reconvertir su idea y transformarla en un éxito que ya se expande por el mundo.
Emprendedor: con apenas 23 años

Emprendedor: con apenas 23 años, Ariel Mamani lidera un proyecto de capacitación financiera que creó y comenzó a soñar cuando estaba en el secundario. (Foto InverArg)

En 2017, durante el último curso del colegio secundario y con sólo 17 años, Ariel Mamani decidió que quería tener una empresa y volverse emprendedor. Hoy, seis años después y pandemia mediante, lidera su propio emprendimiento, InverArg, una organización de capacitación en actividad financiera y bursátil, especializada en el arbitraje cripto, con más de 20.000 alumnos en los 5 continentes, 300.000 seguidores en YouTube y 1.300.000 vistas por mes.

De esta manera, a sus 23 años, consiguió posicionar su propia empresa, como soñó en el colegio, y posicionarla como una de las academias de inversiones más grandes de Argentina, lo que ya le permite diagramar su expansión en América latina.

Emprender y reconvertirse tras el primer tropiezo

Pero el comienzo de Ariel Mamani como empresario fue muy amateur y de forma autodidacta, una modalidad de formación que gracias a la tecnología crece fuerte entre los adolescentes y jóvenes que buscan con sus propios emprendimientos generar un medio de vida rentable.

Cuando comenzó, explica el joven emprendedor, “no conocía a empresarios ni a gente de alto poder adquisitivo, así que empecé a buscar en Internet cómo hacerlo. Los empresarios que escuchaba en YouTube decían que tenía que aprender a gestionar mi dinero y así me metí en las inversiones. Pasé 2 años estudiando SEO, redes sociales, ventas, comunicación, marketing, inversiones y desarrollo empresarial, de forma autodidacta”.

Más adelante, con 19 años y todo ese conocimiento en la mochila, creó la web Fijoplazo.com para enseñar al público sobre la herramienta del plazo fijo y monetizar ese servicio con publicidades en el sitio. “Los anunciantes me rechazaron, por lo que debí cambiar el nombre y expandirme a más herramientas de inversión”, explica.

Entonces, ese primer fracaso, lo llevó a crear InverArg. “Si bien me aceptaron los anunciantes, nadie ingresaba a la web. Lo mismo me pasó en Instagram, donde publicaba contenido a diario. Finalmente, decidí crear un canal de YouTube, pero low-cost, porque no contaba con capital; así que arranqué sin cámara, grabando la pantalla y usando el micrófono del celular. También editaba y diseñaba todo con herramientas gratuitas que aprendí a utilizar por mi cuenta”, recuerda.

El emprendimiento de los cursos de inversiones

En los primeros meses de trabajo en YouTube, durante septiembre, octubre y noviembre del 2019, Ariel se encargaba de buscar contenido de interés y utilidad, hacer el SEO, editarlo y subirlo, sin ingresos a cambio.

“Recién en marzo del 2020, durante la pandemia, decidí crear un curso de inversiones, subirlo a Internet, y venderlo. En el primer mes, hubo más de 1.000 alumnos inscriptos. Ahí noté la necesidad de educación financiera. Ni siquiera hice publicidad. Sólo lo mencioné en un vídeo y todo cambió. Literalmente, fue un antes y un después en mi vida”, asegura.

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"Recién en marzo del 2020, durante la pandemia, decidí crear un curso de inversiones, subirlo a Internet, y venderlo. En el primer mes, hubo más de 1.000 alumnos inscriptos", recuerda el joven argentino. (Foto InverArg)

Después de esa primera experiencia, decidió lanzar más cursos de interés para ahorristas o inversores, cada dos meses. “Cada peso era reinvertido. En una cámara, un micrófono, un editor, un diseñador, un creador de contenidos, un estudio profesional. Y así se fue consolidando InverArg. La gente nos conoce por YouTube y decide comprarnos, según sus propias palabras, por la calidad de las explicaciones”, destaca.

Hoy, el emprendimiento de Mamani cuenta con más de 20.000 estudiantes que ya completaron su formación. Son de los cinco continentes, porque enseñan en 11 idiomas distintos, mediante subtítulos. Además, cuenta con más de 300.000 suscriptores en YouTube.

“Este año recibimos el premio ‘Gran Diversificador’, otorgado por BingX, uno de los exchanges más grandes del mundo, a raíz de la calidad de nuestros cursos sobre inversiones. Además, Bull Finanzas, otra de las academias más grandes del país, me nombró ‘Influyente experto’ en análisis fundamental”, comenta el emprendedor con orgullo y entusiasmo.

El despegue del emprendimiento

En contra del sentido común, Mamani considera que la grave crisis que atraviesa la Argentina representa una oportunidad. “La llegada más grande se da por los contenidos relacionados a plazo fijo y dólar. A pesar de que muchos comprendieron que estas alternativas son sinónimo de pérdida, muchos siguen eligiéndolas. Esto, claramente, es por falta de educación financiera”, señala.

Por otra parte, sostiene, “las expectativas de crecimiento son muy elevadas. Cada día el peso argentino lamentablemente vale menos y, por lo tanto, enseñar a gestionar el dinero, sin importar si es un monto pequeño o uno extremadamente grande, es útil y necesario para todos los argentinos”.

Al respecto, dice, “la educación financiera desde el nivel más básico es una necesidad, y tratamos de ser los facilitadores en ese proceso. El resto de América latina está en una situación similar, por lo que planeamos para 2024 convertirnos en la academia de educación financiera más grande de habla hispana. Afortunadamente, no estamos muy lejos de lograrlo”.

Con optimismo para los próximos pasos

Uno de sus grandes secretos, revela, tiene que ver con su mirada optimista, incluso a pesar de la enorme cantidad de problemas con los que lidian los argentinos, entre los que destaca la sobrerregulación del mercado, entre los principales.

Desde quién puede y quién no puede acceder al dólar hasta los impuestos, esta cantidad inmensa de regulaciones hacen que aparezcan muchas oportunidades para beneficiarse. Creo que, si empezamos a buscar esas oportunidades, en lugar de quejarnos de lo malo, podemos hacer un cambio muy grande”, indica Mamani. Y lo dice, pese a que el mercado sobrerregulado hace que el contenido pueda quedar obsoleto antes de ser publicado a raíz de las nuevas resoluciones que siempre salen por doquier.

Otro tanto ocurre con la falta de poder adquisitivo. “La mayoría de nuestro público apenas tiene un mínimo ahorro para invertir, por lo que no pueden pagar por educación financiera como la que ofrecemos. Eso nos ha diferenciado de muchas otras academias, dado que también ofrecemos mucho contenido gratuito en redes, y nos ha posicionado como referentes por amplia diferencia en la Argentina”, analiza.

En definitiva, y pese a las dificultades que tuvo que atravesar, Ariel considera que emprender en Argentina es maravilloso. “Cada día hay nuevas adversidades que enfrentar, y se hace cuesta arriba. Eso nos diferencia de los emprendedores de cualquier parte del mundo. Tenemos el doble de resiliencia, el doble de actitud y el doble de creatividad”, apunta.

Y puntualiza que “tenemos un grave problema económico, pero nunca falta la persona que nos dice ‘gracias a ustedes me pude ir de vacaciones’, ‘gracias a ustedes pude cambiar el auto’ o ‘me salvé de perder mis ahorros’. Esas cosas no tienen precio. Por eso me gusta tanto emprender acá”, concluye el joven argentino.

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