Tokenización para resguardo de la literatura
Al respecto, Cristóbal Oyarzún, asesor blockchain y experto en NFT, comentó: “La mejor forma de inmortalizar los pensamientos es tokenizándolos. Mejor aún es tokenizar la literatura y la poesía, que son una de las maneras más nobles de ordenar pensamientos, emociones, sensaciones y sentimientos”.
Además, remarcó que “tokenizar la poesía es un acto de rebeldía como la poesía misma porque es un acto disruptivo, valiente, arriesgado e innovador”.
De esta manera, las bibliotecas, que en muchos casos gestionan sus activos literarios con procesos obsoletos o no permiten la lectura ciudadana, ya pueden integrar los libros de registro distribuidos para democratizar el conocimiento.
Por otro lado, a raíz de la inmutabilidad de la blockchain y servicios como el Sistema de archivos interplanetario (IPFS), hoy es posible resguardar cualquier obra literaria sin el temor de que se pierda por presiones políticas o “revoluciones culturales”, las cuales surgen cada cierto tiempo a causa de ideas absolutistas.
Cómo tokenizar un libro
Aunque deben existir más plataformas que permitan la tokenización de libros (ya sea en formato PDF o EPUB), destacaremos tres marketplaces.
El primero de ellos es Readl, el cual está construido sobre la blockchain de Polygon y ofrece un interesante catálogo, incluyendo algunas obras clásicas gratuitas.
Aquí, cualquier persona puede lanzar su libro en formato EPUB. También posee una función para compartir historias cortas con una interfaz gráfica muy sencilla. Sin duda, uno de los mayores referentes de los libros NFT.
Un servicio donde mintar documentos en PDF es Singular, marketplace multichain que opera en las redes de Kusama, Astar, Moonbeam, Polygon y Base. Entre sus particularidades está la opción de integrar o equipar un NFT dentro de otro, o crear un token no fungible con varios archivos multimedia.
Aquí, justamente, lancé una versión de prueba de 1904 -mi libro tokenizado- en la red de Moonbeam y, si se fijan a continuación en la imagen, notarán que el PDF está alojado en IPFS.
Tanto en Readl como en Singular, no existen barreras para lanzar un libro NFT más que poseer una wallet (como las que ofrece MetaMask), crear la colección y subir el archivo, en un proceso que requiere el pago de comisiones muy bajas. Así, cualquiera puede acceder al documento de forma gratuita o por un precio determinado.
Por último, se destaca Bluez, marketplace NFT de Astar Network, pues fue aquí donde lancé 1904, el primer libro de poesía del ecosistema Polkadot y Kusama de la historia.
En este caso, junto a los desarrolladores de Bluez y un embajador de Astar en Latinoamérica, decidimos publicar el libro a través de su Launchpad. Esto significa que, para adquirir una copia, se deben pagar 400 ASTR para mintar (crear) un nuevo NFT en la blockchain, con un límite de 100 copias en español y otras 100 en inglés.
En Bluez cualquiera puede crear sus NFT, pero debido a la reciente integración con archivos PDF, quienes deseen lanzar su libro deberán llenar un formulario. Esto significa contar con el apoyo del equipo, el cual fue fundamental para que 1904 salga a la luz.
Tokenizar la literatura: ventajas y desventajas
Como todo nuevo desarrollo vinculado a innovaciones tecnológicas, esta tendencia a tokenizar la literatura ofrece algunos beneficios y también desventajas.
Por el lado de los beneficios, se pueden enumerar los siguientes:
- No existen grandes intermediarios, salvo los marketplaces NFT.
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La descentralización permite la compra y distribución de libros desde cualquier parte del mundo, y las ganancias van directamente al escritor. Esto es muy relevante cuando se sabe que un importante porcentaje de las ventas van hacia las casas editoriales, plataformas como Amazon, las imprentas, las compañías que distribuyen el libro físico y las librerías.
- Al ser inmutable, no hay manera de que el texto se pierda o sea censurado por decisiones políticas abusivas y antidemocráticas.
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El poseedor o comprador se convierte en el propietario real de una versión del libro, el cual puede ser comercializado.
- El documento está resguardado de forma segura en servicios como IPFS y la blockchain.
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Los costos de publicación son muy bajos y cada vez es más fácil crear un NFT.
- El escritor puede desarrollar una comunidad alrededor de su obra, al diseñar distintas utilidades para su colección y generar dinámicas de cocreación.
- Puede publicar paralelamente en distintos formatos, o vender el libro tokenizado como un modelo de crowdfunding para luego autopublicar en papel.
No obstante, también se pueden mencionar algunas de sus desventajas, como por ejemplo:
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La tecnología blockchain es relativamente nueva y su uso puede generar cierta incertidumbre.
- Quizás las personas no entiendan o no posean el conocimiento para comprar un NFT.
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El mercado de los libros basados en blockchain es muy pequeño, lo que puede limitar la audiencia potencial de un libro.
- La falta de intermediarios puede significar menos apoyo para la comercialización y promoción de la obra.
Bibliotecas tokenizadas
Un caso de utilización para el mantenimiento de bibliotecas con blockchain es el del Cabildo de Tenerife, España, que anunció en 2018 la implementación en las bibliotecas de un sistema experimental de autenticación basado en esta tecnología.
El objetivo es garantizar el acceso seguro y privado a los recursos informáticos de las bibliotecas, así como resolver los problemas derivados a la autorización de solicitudes por parte de personas con limitaciones legales o con capacidad de representación restringida.
En su momento, el consejero de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y Sociedad de la Información, Félix Fariña, comentó que “el concepto de comunidad que aporta la tecnología blockchain es muy fuerte y podríamos llegar a generar una comunidad de usuarios fiable y segura”.
Durante el mismo año, el Archivo Nacional del Reino Unido anunció el uso de la tecnología blockchain para preservar la autenticidad de sus registros digitales, a través del proyecto ARCHANGEL.
En este caso, el Archivo del Reino Unido busca mantener registros digitales inalterables y evitar una posible manipulación de los mismos. En el documento oficial, se detalla que los Archivos e Instituciones de la Memoria (AMI) son la lente a través de la cual las generaciones futuras percibirán el presente, pues constituyen la memoria económica, social y cultural autorizada de una nación.
Sin embargo, la práctica archivística está mal preparada para responder a los retos sociotécnicos que plantea la era digital actual en lo que respecta a respaldar los datos. Por lo mismo, las DLT son una solución para preservar la historia.
Ideas para un archivo literario descentralizado
Si alguna biblioteca pública o privada, como también un archivo de documentos históricos, desea tokenizar su colección, una buena idea es estudiar las ventajas de Internet Computer Protocol (ICP).
Esto se debe a que en ICP, los proyectos pueden alojar directamente en la blockchain cualquier tipo de archivo a un precio menor a las alternativas centralizadas tradicionales como Google Cloud o Amazon Web Services (AWS). Además, permite integrar el front y backend en la misma blockchain, gracias a los Canister.
Los Canister son unidades computacionales (una evolución de los smart contracts) capaces de escalar en función de la carga de la aplicación y pueden llamar a otros para servir cientos de peticiones de usuarios de forma concurrente.
Por otra parte, en esta red los usuarios no deben pagar comisiones (fees) para ejecutar smart contracts o realizar transacciones, algo básico en prácticamente todas las cadenas de bloque. Asimismo, no necesitan crear una wallet para operar en ICP, lo que es un importante paso para la usabilidad de las aplicaciones descentralizadas (dApps).
En cualquier caso, las bibliotecas y archivos pueden construir su propia dApp en la blockchain que más le acomode, como también los escritores utilizar Readl, Singular o Bluez.
Por último, uno de los puntos más relevantes de la evolución de la Web3 depende de la creatividad de los proyectos, al tiempo en que solucionan problemas reales con las tecnologías descentralizadas. Y la literatura no está exenta a esto.
(*) El autor es periodista de la Universidad de Santiago de Chile y Diplomado en Periodismo Cultural, crítica y publicación de libros de la Universidad de Chile.