Pero, ¿qué pasó? En el Chateau Carreras de Córdoba ese 4 de agosto de 2001: lo usual. Música y un poco de violencia. Un joven de 31 años llamado Jorge Felipi murió al caer desde lo alto de la tribuna al estacionamiento afuera del estadio, mientras que otras dos personas quedaron heridas al caer al foso perimetral.
La gente llegó desde Salta, Buenos Aires, la Patagonia, para ver a su grupo favorito. La policía de Córdoba afuera. La seguridad adentro. Saltos, cantos, empujones. El Indio Solari casi no canta por un problema vocal que fue resuelto por un médico que le inyectó Decadrón. Obviamente en el recital se escuchó Ji Ji Ji, un himno. Parecía otro concierto más. Pero las cosas entre El Indio Solari y Skay Beilinson no iban bien. Se supone, por declaraciones de ambos, que se trató de una pelea por los soportes de grabación de los shows. Pero el asunto era más profundo.
El Indio Solari declaró que él quería tener copias de esas grabaciones y Beilinson junto a Poly (guitarrista y novia de Skay) se negaron. Skay Beilinson aseguró que "todo se terminó cuando nos dimos cuenta de que uno de nosotros se quería apropiar de ese proyecto tan hermoso que fue Patricio Rey, que había nacido como la comunión y el aporte de muchos artistas y no los deseos de uno solo".
Los Redondos, banda fundamental dentro de la cultura rock de Argentina, anunciaban un parate de unos meses y luego, sin más, cada uno seguiría una carrera aparte. El recital de Córdoba en 2001 quedaría como un hecho trascendente, casi mítico, por ser la última vez que tocaron juntos como banda.