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Nahuel Bronzini es argentino, tiene 30 años y acaba de ganar un Grammy

Caro Potocar
por Caro Potocar |
Nahuel Bronzini es argentino, tiene 30 años y acaba de ganar un Grammy

Qué pasó. Hace 15 años, Nahuel Bronzini jugaba al voley en GEBA y pasaba sus veranos en Mar del Plata. Al poco tiempo arrancó clases de guitarra y cuando tuvo que decidir entre el deporte y la música, optó por la segunda opción. Desde ese momento no paró de formarse y el pasado domingo 10 de febrero alcanzó su primer logro de gran escala: "Please Don't Be Dead", el disco de Fantastic Negrito del que fue ingeniero de sonido, ganó el Grammy a Mejor álbum de blues contemporáneo.

Cómo arrancó todo. A Xavier Amin Dphrepaulezz -autor del proyecto que ganó el Grammy- lo conoció en el backstage de un concierto en el cual estaba tocando la guitarra. "Yo a veces toco la guitarra y hago arreglos para un grupo que se llama Tony! Toni! Tone!. Es un grupo muy famoso de la década de los ‘90 de R&B y soul de Oakland, cerca de San Francisco. Los conocí a través de otra gente conocida y les gustó cómo tocaba la guitarra. Después se dio la oportunidad de hacer arreglos de cuerdas para ellos. Hace unos 3 años estaba acompañando al cantante en un concierto que había en un evento y justo tocaba también Fantastic Negrito. Ahí conocí al guitarrista del grupo, Tomás Salcedo, que es de Chile", cuenta Nahuel.

Dos o tres años después de ese momento, Tomás se comunicó con él porque estaban buscando a alguien que los ayudará con la grabación de su nuevo disco. "No sabía bien qué era lo que necesitaban, pero fui y pegamos buena onda".

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El disco fue un trabajo de cerca de 3 meses. "Lo hicimos a fines de 2017 hasta principios de 2018, de noviembre a enero, y salió en marzo". En ese momento, Nahuel daba clases en una escuela de audio. Salía a las 2 de la tarde y a las 3 ya entraba a trabajar con Xavier y su equipo, algunos días hasta las 9 o 10 de la noche. "Lo grabamos en un lugar que no es un estudio de grabación pro. El tipo tiene un cuartito adentro de una galería de arte. A él le gusta esa onda. Tiene un par de equipos y suena horrible ahí adentro, pero el tipo se siente bien. Cuando tuve que mezclar dos temas, las voces… Pero bueno, capaz que si grababa en otro lado los temas no terminan sonando como suenan hoy porque no se podía expresar bien", agrega.

"Please Don't Be Dead" no tiene "una gota de Auto-Tune" y para hacerlo se grabaron de cero bajos, guitarras y voces, pero también se recuperaron grabaciones más viejas. "Tiene un montón de retazos, de samples, de pequeños pedacitos de baterías electrónicas, de baterías grabadas de antes, de baterías que cortamos, que loopeamos, que estiramos. No es un disco de banda en vivo. Mi laburo fue tomar cositas, buscarlas y armarlas. No soy el productor, que es lo que suelo hacer, pero hice mucha producción. Las baterías que se escuchan en el disco estaban guardadas en Pro Tools; las tuvimos que desenterrar y sacarles el polvo, pero son grabaciones de él de los ‘90 que había hecho para otros temas", comenta el argentino.

Su trabajo, dice, consistió en armar un rompecabezas gigante. "Había algunas cosas grabadas. Me llamaron como ingeniero y el disco terminó siendo un gran collage".

Antes de este hito, Nahuel pasó mucho tiempo formándose. "Me mude acá
en 2010 por una beca para estudiar música clásica en el conservatorio de San Francisco. Yo en Argentina venía estudiando. Lo primero que estudié fue música clásica en un conservatorio; después hice un par de años de la carrera de acústica de la UNTREF, en 2006 o 2007. A los 15 años arranqué a grabar a mis compañeros en casa con la compu; armaba demitos y me fogueaba empíricamente". Su viejo es profesor de canto lírico y su mamá es fan del rock. De chiquito escuchaba Aerosmith, Lenny Kravitz, Queen, Marvin Gaye. Pero no empezó a estudiar música hasta los 13 o 14.

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"Estudié un año y medio en la EMC, hasta que en cierto momento quise ver qué pasaba si me iba a otro lado. Me presenté en varias universidades de Estados Unidos para estudiar distintas cosas: cuestiones de jazz, música clásica; a ver qué salía. Me ofrecieron algunas becas y me salió una buena, la del conversatorio de San Francisco. Me mandé ahí pero sin ninguna expectativa de quedarme a vivir. Tenía 21 casi 22, era muy pibe y para mí era una experiencia". "Estudié un año y medio en la EMC, hasta que en cierto momento quise ver qué pasaba si me iba a otro lado. Me presenté en varias universidades de Estados Unidos para estudiar distintas cosas: cuestiones de jazz, música clásica; a ver qué salía. Me ofrecieron algunas becas y me salió una buena, la del conversatorio de San Francisco. Me mandé ahí pero sin ninguna expectativa de quedarme a vivir. Tenía 21 casi 22, era muy pibe y para mí era una experiencia".

Sus primeros trabajos en Estados Unidos fueron en el conservatorio donde estudiaba. Ahí aprendió mucho sobre grabación de música clásica, pero además tuvo la posibilidad de usar el estudio del lugar para grabar proyectos independientes que conseguía y producía él de manera freelance. "Había como un caldo de cultivo muy importante de chicos que estaban estudiando y estaban dispuestos a tocar para un proyecto porque estaba bueno, aunque no hubiera mucha plata. Entonces había músicos, había tal tema y si se me ocurría algo para un cuarteto de cuerdas para ese tema, hablaba con mis compañeros y los contrataba como podía", explica. Ahora lo que más hace son arreglos para cuartetos de cuerdas, música de cámara o bandas de brass -saxos, trompetas, trombón-.

Cómo es ganar un Grammy. "Desde el management hasta él (Xavier), todos trabajaron en equipo. Si te fijás en sus posteos lo aclara. No se podría hacer hecho sin la participación conjunta de mucha gente. Yo lo siento como algo muy especial. Fueron horas y horas de trabajar un montón para que suene bien. Cada tema tiene una personalidad muy distinta pero muy fuerte y creo que se siente como un triunfo en equipo. La alegría es porque uno puede ganar un Grammy con un disco que tampoco te gustaba tanto y en el que colaboraste poquito, pero en este caso realmente siento que me lo gané y me da menos pudor decir ‘sí, me lo gané'".

Para él, la clave para conseguir este trabajo fue un poco "saber qué estás haciendo pero también pegar la onda específica, porque es un trabajo muy humano. Tenés que lograr que estas personas un poco más famosas se sientan bien, se puedan mostrar vulnerables frente a vos y no tengan que andar con una careta. Un tipo como Xavier siente que tiene que poner un show todo el tiempo y estar al 100% cada vez que está en público, y eso es agotador. Al fin y al cabo son personas y el tiempo en el estudio es el único momento más íntimo donde están con poquita gente trabajando en algo más personal, en lo que vos querés poner una estampa; estás haciendo música que te interesa y en la mayoría de los casos es algo que sale de tu corazón. Que se de la energía adecuada es clave. Yo tuve esa suerte con él".

Lo que más disfruta es producir o hacer arreglos. "Es como escribir una canción arriba de otra, donde las dos se funden y algo nuevo ocurre. La idea es que el corazón de la canción original siempre existía y sea en lo que uno se basa, pero también que sea una amalgama de las dos cosas. Así lo vivo yo. Amo las canciones como género pero nunca se me dio por escribir canciones. Algo de música compuse pero creo que encontré un canal de expresión nutriéndome de la música de otra gente y ayudándolos a desarrollar su propia música", remata.

El dato. Fantastic Negrito toca el 21 de marzo en La Trastienda Samsung, Buenos Aires, y el 23 de marzo en Club Paraguay, Córdoba.

*Las imágenes son cortesía de Sena Z Studio.

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