Carlos Palacios, que había recibido algunos murmullos en la previa, se ganó aplausos en el cierre de la primera parte por su despliegue ofensivo. El balance de esa etapa inicial fue netamente favorable para el local, aunque la deuda quedó en el resultado: apenas un 1-0 que no reflejaba la diferencia entre los equipos.
De la euforia al llamado de atención
En el complemento, Boca salió a buscar el golpe de nocaut y lo consiguió rápido: Merentiel puso el 2-0 y desató el delirio en las tribunas. Sin embargo, esa ventaja terminó jugando en contra: el Xeneize se relajó y dejó crecer a Central Córdoba, que encontró el descuento a través de José Florentín.
Ese gol cambió el clima en La Bombonera: de la fiesta y los festejos, el público pasó a pedir más actitud. Y el Ferroviario aprovechó el envión anímico para igualar el marcador con un tremendo derechazo de Iván Gómez, que puso el 2-2 y dejó helado al estadio.
En el tramo final, Boca fue con empuje pero sin ideas, mientras que los visitantes se aferraron al punto como un triunfo. La gente siguió alentando, pero el equipo no logró volver a ponerse en ventaja y el resultado dejó gusto a poco.