El momento quedó registrado por las cámaras y multiplicado al instante en redes sociales. Algunos lo celebraron como un gesto pícaro y provocador dentro del folclore del fútbol. Otros, en cambio, cuestionaron la pasividad del árbitro y advirtieron que el episodio podría haber derivado en una expulsión o incluso en una suspensión del partido. Pero Salas eligió no exagerar la situación y se limitó a devolver el golpe con humor.
Un personaje cada vez más central
Lejos de pasar desapercibido, Maxi Salas se transformó en una figura repetida en el centro de la escena en River. Llegó en medio de opiniones divididas, generó ruido con su salida de Racing y ahora suma goles importantes que lo colocan como una pieza clave en el equipo. A eso se le suma cierta tendencia a quedar envuelto en episodios particulares, como su reciente expulsión ante Riestra por insultar a un asistente o esta particular historia con calzado ajeno.
Incluso muchos hinchas recordaron en las redes otra situación similar ocurrida en el fútbol argentino años atrás, cuando a Santiago Silva le tiraron una muleta desde la tribuna. En aquella ocasión, el uruguayo la levantó y amagó con devolverla como si fuera un jabalí. Esta vez, el protagonista fue una zapatilla, pero la escena dejó del mismo lado al espectáculo y al desconcierto.
El partido terminó con alegría para River y bronca en Racing, pero la imagen que recorrerá los archivos no será solo el gol del delantero, sino su reacción ante un proyectil tan inusual como inofensivo. En un fútbol muchas veces cargado de violencia, devolver una agresión con ironía también puede ser una forma de ganar.