Cómo fue la eliminación de Colombia del Mundial 2026 ante Suiza
El conjunto dirigido técnicamente por Néstor Lorenzo batalló durante 120 minutos repleto de paridad táctica, pero la efectividad desde el punto penal terminó favoreciendo a la escuadra europea.
Fue un partido sumamente medido que contó con pocas emociones claras en las áreas. Tras finalizar empatados en el tiempo reglamentario y el suplementario, la historia se dirimió desde los doce pasos, donde la efectividad de los rematadores se transformó en el factor clave de la clasificación helvética. En la definición por penales, Davinson Sánchez no pudo marcar el segundo disparo para Colombia, mientras que el arquero Gregor Kobel le adivinó el remate a Juan Camilo Hernández en el cuarto turno. A pesar del acierto final de Luis Díaz, el futbolista Rubén Vargas sentenció el 4-3 definitivo en la tanda, depositando a Suiza en los cuartos de final donde deberá medirse ante el seleccionado de Argentina.
Por qué las amenazas a Jáminton Campaz reviven el peor fantasma de la historia del fútbol de Colombia
El violento accionar de un sector de la hinchada despertó de forma inmediata el doloroso recuerdo de los acontecimientos trágicos que enlutaron al país a mediados de la década del 90.
Las agresiones virtuales vertidas sobre el centrocampista reactivaron las alarmas institucionales debido al trágico precedente de Andrés Escobar. El histórico defensor antioqueño fue asesinado el 2 de julio de 1994 a las afueras de un restaurante en Medellín, pocos días después de quedar eliminado del Mundial de Estados Unidos 1994. En aquella cita, Escobar protagonizó un infortunado autogol en la derrota 1-2 ante el conjunto anfitrión, una acción que apresuró la despedida en primera ronda del equipo comandado por Francisco Maturana, el cual llegaba con cartel de máximo favorito tras golear 5-0 a Argentina en el estadio Monumental de Buenos Aires.
El recordado "Caballero del Fútbol", que había conquistado la Copa Libertadores de 1989 con Atlético Nacional, regresó de forma prematura a su ciudad natal y fue increpado en un estacionamiento por un grupo de personas bajo los efectos del alcohol, vinculadas al paramilitarismo y al narcotráfico. En medio de los insultos por el error deportivo, el chofer Humberto Muñoz Castro se acercó a Andrés Escobar y descargó seis tiros en su cabeza sin mediar palabra, cometiendo un magnicidio que causó una profunda vergüenza internacional. Precisamente por este imborrable antecedente, la delegación cafetera sigue de cerca la situación de Campaz en Vancouver para evitar que el hostigamiento fanático ponga en riesgo la integridad física del deportista.