La nueva normativa establece una "zona exclusiva" para árbitros y capitanes, de la cual ningún otro jugador podrá formar parte. Si un futbolista ajeno a esa función se acerca a reclamar, será sancionado con tarjeta amarilla. Si reincide, será expulsado por doble amonestación.
El protocolo, que será comunicado a los capitanes y entrenadores por Federico Beligoy, director nacional de arbitraje, también incluye la posibilidad de que el árbitro retrase la reanudación del juego si considera necesario que los capitanes expliquen la decisión a sus compañeros y les pidan que mantengan la calma.
Con esta nueva medida, la Liga Profesional de Fútbol busca reducir la fricción en torno a los árbitros y promover un mejor ambiente de juego, en lo que promete ser una vuelta a la competencia con cambios significativos.