A pesar de haber cumplido con una jornada laboral de ocho horas, González no dudó en acudir al llamado, presentándose en el Casino Buenos Aires para enfrentar el desafío. Contra todo pronóstico, logró cumplir con el peso establecido y subirse al ring para medirse con el invicto venezolano Ender Luces.
Aunque el combate terminó con la victoria de Luces, el desempeño de González fue notable, destacándose por su valentía y excelente estado físico a pesar de las circunstancias adversas. No todos los boxeadores estarían dispuestos a aceptar un reto de tal magnitud con tan poco tiempo de aviso, lo que habla del carácter y la determinación que caracterizaban al "Kanguro".
La repentina partida de Cristian González dejó un profundo vacío en el boxeo argentino, un deporte que hoy despide a uno de sus luchadores más entregados y apasionados. Sus colegas, entrenadores y seguidores lo recordarán no solo por sus habilidades en el ring, sino también por su espíritu inquebrantable y su amor por el boxeo.