Las razones por las que Dani Alves podría salir antes de prisión
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El futbolista brasileño Dani Alves fue condenado por agresión sexual contra una mujer en un club nocturno de Barcelona. (Foto: AP)
Dani Alves ingresó en prisión provisional el 20 de enero de 2023, lo que significa que ya ha cumplido un año, un mes y dos días tras las rejas. Esta parte de la condena lo acerca al cumplimiento obligado de los dos años y cuatro meses establecidos por ley. En este punto, podría solicitar el Tercer Grado al Juez de Vigilancia Penitenciaria, de acuerdo con lo establecido en la normativa correspondiente.
El Juez de Vigilancia Penitenciaria podría otorgar a Alves, el jugador acusado, permisos penitenciarios en un plazo de un año y tres meses, considerando el tiempo ya cumplido de la condena.
Una de las posibles vías para esta reducción sería el buen comportamiento en prisión, la participación en actividades culturales u ocupacionales de forma continua y el pago de la responsabilidad civil derivada del delito (los 150.000 euros ya abonados a la víctima).
Este plazo señala el mes de mayo de 2025 como el momento en que podrían aplicarse medidas para su salida durante un período determinado, que se determinarán en su momento. En caso de no obtener estas medidas, Alves podría ser puesto en libertad en enero de 2026, una vez cumplidos los dos tercios de la condena (3 años).
La noche de abuso sexual que cambió el futuro futbolístico de Dani Alves
La corte determinó que Alves agredió sexualmente a su víctima en la madrugada del 31 de diciembre de 2022, cuando, según la mujer, la violó en el baño de una exclusiva discoteca de Barcelona.
La víctima declaró a los fiscales que bailó con Dani Alves y entró en el baño del club nocturno por su propia voluntad, pero más tarde quiso marcharse y él no le dejó. Según su versión, el futbolista la abofeteó, la insultó y la obligó a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad.
Alves modificó su defensa durante la fase de instrucción del caso, cuando ya estaba detenido. En primer momento negó cualquier contacto sexual con la mujer, pero después admitió que mantuvieron relaciones sexuales que, según él, fueron consentidas. El futbolista apuntó que su negativa inicial buscaba salvar su matrimonio.
Durante el juicio, su defensa se centró en tratar de mostrar que Alves estaba bebido cuando conoció a la mujer.