El evento, que se desarrolló entre el 2 y el 4 de mayo, incluyó también una modalidad recreativa de 30 kilómetros. Desde la madrugada del domingo, se desplegó un operativo de seguridad especial para resguardar a los participantes y espectadores a lo largo de la Ruta Nacional 38.
El vínculo de Scaloni con el ciclismo no es nuevo: es un apasionado del deporte de las dos ruedas y se entrena a diario. La semana pasada, completó una exigente carrera de 167 kilómetros en la Mallorca 312, en la isla donde reside junto a su familia. Además, ya había protagonizado otras pruebas extremas como El Infierno y suele salir a pedalear por Córdoba junto a su amigo Lito Oviedo, comerciante local del rubro.
En la previa del evento, se lo vio distendido y sonriente junto a Aimar. “Gracias por la invitación, a disfrutar la carrera y vamos con todo”, expresó. Y vaya si cumplió: su presencia no pasó desapercibida y volvió a confirmar que el cariño por el técnico campeón del mundo está más firme que nunca.