También sostuvo que hay peligro de entorpecimiento de la investigación, por lo que es necesario resguardar a testigos.
Según las fuentes, por estos motivos requirió que se imponga prisión preventiva por ocho meses a ambos imputados.
Tanto Moreira como Juárez detallaron que los dos imputados tienen antecedentes penales, por lo que, de recaerles condena, deberá ser obligatoriamente de cumplimiento efectivo.
Al respecto, el sospechoso C.D.A llegó a la audiencia encontrándose en rebeldía, tras no regresar de una salida transitoria fijada en un caso de homicidio; mientras que C.D.R.G fue detenido cuando estaba bajo el régimen de libertad asistida, cumpliendo una condena unificada por hechos de robo y abuso de armas.
La abogada particular que interviene como querellante en representación de la familia de Moya adhirió a los hechos y la calificación legal detallados por la fiscalía, como así también a la medida cautelar solicitada.
Los abogados oficiales que representaron a los imputados habían requerido que la calificación legal sea "homicidio en ocasión de robo", que prevé una pena menor.
Luego de tomarse un cuarto intermedio para resolver, la jueza de garantías a cargo de la audiencia avaló la formulación de cargos de acuerdo al requerimiento de las partes acusadoras y fijó la prisión preventiva, pero por un plazo menor: seis meses.
El homicidio de Moya ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada del miércoles 10 de enero, en la casa suya, situada en la calle Calixto Ceballos al 600 del barrio Costa del Limay, en Senillosa, localidad situada a unos 33 kilómetros de Neuquén capital.
La víctima estaba en el patio y dentro de su Fiat Cronos hablando por teléfono, cuando fue abordado por dos delincuentes.
De acuerdo a la acusación, Moya forcejeó primero con C.D.A, mientras C.D.R.G lo apuntaba con un arma de fuego, y luego forcejeó con C.D.R.G.
En ese contexto, recibió al menos cuatro disparos de arma de fuego en la zona de las piernas y la cadera.
C.D.A se sentó en el puesto de conductor y realizó algunas maniobras, mientras que C.D.R.G subió del lado del acompañante.
En ese momento, Moya se acercó a la puerta del conductor y volvió a forcejear con los asaltantes.
Ante la resistencia de la víctima y con la finalidad de consumar la sustracción del vehículo, C.D.R.G, volvió a dispararle en la zona del tórax causándole una herida mortal. Finalmente, los acusados se dieron a la fuga en el Fiat Cronos que luego fue encontrado incendiado.