En los próximos días se darán a conocer datos de la balanza comercial de enero con un superávit que reflejará una vez más el impacto de la fuerte suba del dólar en 2018. Lo mismo con los datos de turismo y compras de dólares de ahorristas. Igualmente la clave para el descenso de las tasas sigue siendo la inflación. La tasa de interés siempre tiene que estar por arriba de la inflación mensual. Por lo menos medio o un punto porcentual.
El retorno de los créditos UVA ya es más lejano. Para ello la tasa e inflación anualizada tiene que ser de 30% anual y menos también.
Otro elemento importante aquí es que no tiene que haber volatilidad en la tasa de interés. Esto quiere decir que si baja, se debe estar seguro de que no vuelva a subir más. Especialmente en los niveles en los que se mueve en la actualidad.
Los datos de reactivación son los que más se harán desear. Es que además vienen con dos o tres meses de rezago. Por ello es que el INDEC recién dará a conocer varias noticias positivas, siempre en la comparación desestacionalizada de un mes contra el mes anterior, en abril o mayo en el mejor escenario.
Para esa fecha se habrá cumplido seguramente con el FMI en cuanto a las metas del primer trimestre. Y se estará discutiendo el esquema monetario desde abril.
En ese sentido se puede decir que las bandas de flotación se ajustarán a un ritmo menor, del 1,5% mensual, para ir en paralelo a una menor inflación esperada.