Empleo

Brecha salarial de género: las mujeres también pierden en aumentos de sueldos y bonificaciones

Apenas la mitad fue recompensada por asumir funciones o más responsabilidades en la pandemia. Argentina tiene la mayor diferencia de la región.
por Carlos Toppazzini |
Brecha salarial de género: las mujeres también pierden en aumentos de sueldos y bonificaciones

La brecha salarial de género en el ámbito laboral se expandió aún más durante la pandemia por COVID-19. Menos de la mitad de las mujeres de América Latina, Europa y Estados Unidos fue recompensada económicamente por asumir nuevas funciones o responsabilidades adicionales en sus organizaciones durante este período, según informó el ADP Research Institute en su reporte “People at Work 2021: A Global Workforce View”.

En Argentina, además, se detectó la mayor diferencia de la región: 62% de los hombres recibió un aumento de sueldo o bonificaciones en comparación con el 45% de las mujeres.

Según la encuesta, realizada a más de 32.000 trabajadores de 17 países, el 68% de los entrevistados afirmó haber recibido un aumento de sueldo o una bonificación. Sin embargo, en todas las regiones, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibirlo: alrededor de la mitad fue recompensada económicamente por estos cambios, en comparación con más del 60% de los hombres.

Asimismo, las mujeres están más preocupadas por sus perspectivas laborales, especialmente en lo que respecta a encontrar un nuevo trabajo que ofrezca el mismo o un mejor salario.

"Lo concreto y triste es que las mujeres están siendo afectadas de manera desproporcionada, demostrando lo mucho que queda por hacer para erradicar la desigualdad sistémica y cerrar la brecha salarial de género", dijo Alejandro Russo, director Regional de Operaciones de ADP en Argentina.

Sin paridad en la brecha de género

El informe, sin embargo, revela que tanto hombres como mujeres tuvieron la misma probabilidad de asumir responsabilidades adicionales en sus organizaciones durante la pandemia (47% de los varones y 46% de las mujeres) o de haber asumido un nuevo rol (28% cada uno).

"Los trabajadores de ambos sexos se esfuerzan para apoyar a sus empresas frente a recortes de puestos de trabajo o reestructuraciones por la pandemia, pero las mujeres se quedan al margen cuando se trata de compensaciones económicas por esos esfuerzos", resaltó Russo.

Por su parte, Florencia Caro Sachetti, coordinadora del Programa de Protección Social en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), aportó otra diferenciación de fondo: “Evitamos hablar de brecha salarial en sí porque entendemos que en Argentina, al menos, esta disparidad es un síntoma de múltiples desigualdades estructurales que enfrentamos las mujeres en el mercado de trabajo”. Más que un problema en sí mismo, consideró, es el resultado de esas desigualdades.

En promedio, las mujeres que participan en el mercado laboral trabajan menos horas, se desempeñan con mayor frecuencia en la informalidad, están subrepresentadas en puestos de decisión y se insertan en sectores de la economía que suelen recibir las peores remuneraciones.

Todo esto, argumenta la experta de CIPPEC, conlleva a que “al comparar el salario mensual promedio de varones y mujeres surja una brecha de entre 20% y 35% según la manera en la que se mida; pero al considerar la remuneración por hora de personas de distinto género en puestos y sectores similares vemos que esa brecha casi desaparece”. Por lo tanto, reflexiona, “la brecha salarial de alguna manera enmascara todas las problemáticas que mencionaba antes, no se trata de una discriminación en la remuneración”.

La desigualdad es peor en pandemia

Para Andrea Ávila, CEO de Randstad en Argentina y Uruguay, la brecha salarial de género se produce “tanto por un desigual acceso de hombres y mujeres a posiciones e industrias de mayores remuneraciones como a posiciones de decisión dentro de las organizaciones”. Y por supuesto, el contexto de pandemia dejó aún más expuestas estas diferencias.

El aislamiento y el home office pusieron en evidencia las tremendas desigualdades en relación a los roles de cuidado de los hijos y el hogar. “Por las complicaciones derivadas de la interrupción de la escolaridad presencial y la crisis de cuidado que generó, las mujeres, mucho más que los hombres, se retiraron del mercado laboral, acentuando aún más las brechas de actividad económica”, reconoce Ávila.

Lamentablemente, aporta Ana Renedo, socia en MR Partners, todavía no hay una conciencia de que la mirada diversa con perspectiva de género aporte a los negocios: “persisten muchas trabas para el desarrollo de las mujeres y diferencias en el trato que, en pos de acompañarlas, solo profundizan la brecha”.

Esto ocurre en las compañías, aunque en el discurso hablen de igualdad. “A pesar de los esfuerzos realizados para achicar brechas de género, principalmente en las multinacionales, es difícil detectar las diferencias cuando ampliamos la mirada al resto de empresas o pymes, donde las acciones son menos, casi no hay programas de igualdad o en las que las mujeres no tienen roles destacados de dirección sino más operativos”, analiza Renedo.

El déficit de la brecha de género

Un informe del CEP XXI (Centro de Estudios para la producción) sobre la temática en Argentina reflejó que a pesar de tener un mayor nivel educativo, las mujeres ganan 24% menos por mes que los hombres. “Si bien parte de esa diferencia se explica por la menor cantidad de horas trabajadas, al tomar en cuenta sólo el salario por hora en personas con el mismo nivel educativo y la misma edad, la mujer gana 14% menos”, detalla el trabajo del organismo que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo.

La brecha salarial en detrimento de las mujeres se repite como patrón en la generalidad de las actividades, independientemente que sea mayor la cantidad de mujeres respecto a los hombres empleados. En este sentido, para Russo, existe otro dato clave: “Si las mujeres empiezan a sentir que sus esfuerzos se pasan por alto -especialmente comparados con sus pares masculinos- será una situación que los empleadores querrán evitar a toda costa".

Lo cierto es que si bien se avanzó en los últimos años, todavía parece lejana una paridad real en muchos ámbitos, en especial en el trabajo.

Como sostiene Ávila: “Predomina esa cultura en la que las mujeres son las principales responsables del cuidado de la familia, por lo tanto, para que las mujeres ocupen espacios laborales que hoy tienen los hombres, será necesario que éstos ocupen lugares que hoy son de las mujeres en lo referente a los hijos y el hogar”.

Por todo esto, no resulta extraño que el reporte global de Brecha de Género 2019 elaborado por el Foro Económico Mundial de Davos mostrara un dato tan llamativo como contundente: con el ritmo actual, llevará más de 200 años alcanzar la paridad en la participación y oportunidades económicas entre hombres y mujeres.