Excepciones y flexibilizaciones
Desde ese entonces el Gobierno fue flexibilizando las condiciones para algunos sectores como la actividad energética, la producción de fertilizantes y fitosanitarios, los insumos destinados a elaborar productos para la exportación y la industria automotriz.
Tras el anuncio inicial, el presidente del BCRA, Miguel Pesce, había señalado que la medida buscaba "sostener el crecimiento económico y el desarrollo de las pymes evitando maniobras especulativas sobre las importaciones".
De esa forma, las pequeñas y medianas empresas quedaron exceptuadas de las exigencias vigentes de financiar sus importaciones por un incremento de 15% respecto al año anterior, con un límite de hasta US$ 1 millón.
También se dispuso en aquel momento, en coordinación con el entonces Ministerio de Desarrollo Productivo, ampliar las posiciones arancelarias de bienes equivalentes a los producidos en el país que tendrán acceso al mercado a partir de 180 días y la de bienes suntuarios que podrán acceder a partir de los 360 días.
En cuanto a las importaciones de servicios, se equipararon en el tratamiento a la de bienes permitiendo el acceso al mercado por el mismo monto que en 2021 y en caso de superar el importe el saldo a 180 días.