El mundo ayuda a este descenso del dólar con un comienzo de año en alza para bonos y acciones de los emergentes. Para el gobierno, el verano es como atravesar el desierto. Contempla que desde marzo recién podrían aparecer señales de reactivación. Hoy los números están mayormente en rojo.
La gran esperanza pasa por la cosecha. De mantenerse las condiciones climáticas en la zona núcleo, los rindes serán superiores a lo proyectado.
En el BCRA estiman que para fin de marzo la tasa puede ubicarse en 40 por ciento. Dependerá no sólo del contexto internacional sino también de la velocidad de descenso de la inflación.
Un indicador en ese sentido será el dato de inflación de diciembre qué se dará a conocer el martes próximo. En la medida en que se ubique debajo del 2,5 por ciento puede alentar el descenso de tasas.
No hay demasiados festejos en Economía ni en el BCRA. Son seguidores del famoso DT que instauró la filosofía del "paso a paso".