En la actualidad la inflación alcanza niveles de hasta el 20 por ciento y este acontecimiento determina una gran preocupación en la vida de los argentinos. Durante esos 15 años en los que fue del 100, hubo periodos en los que llegó a un 10 mil por ciento, como en el año 1989 con la recordada hiperinflación. Esto marca un hecho clave por esta pasión verde que diferencia a la Argentina de otros países, fenómeno también conocido como “la dolarización de la clase media”.
La dolarización y la dictadura
Todo lo que había empezado Rodrigo, se profundizó durante la Dictadura, porque fue en esos momentos donde se liberalizó el sector financiero: Eliminando los controles para comprar dólares. Un dato curioso es que esos controles ya existían en la Argentina desde la década del 30. Es decir, desde el gobierno conservador, que se apuntaba con esa medida a evitar que la elite negociante se quedara con los dólares.
Es muy interesante, porque es en esos lapsos cuando se distinguen algunas etiquetas erróneas. La liberalización efectuada por la dictadura marcó la famosa y popular época conocida como la de “la plata dulce”. Donde ésta no era más que la conocida “timba” financiera: Donde la gente ponía la plata en un plazo fijo y después iba y compraba dólares, y así sucesivamente.
Muchos señalan la dolarización del mercado inmobiliario y de la clase media como los dos hechos que ponen al país bajo el dominio del dólar. Luego, en el año 1981, es cuando llegó la tradicional frase de quien entonces era Ministro de Economía Lorenzo Sigaut: “El que apuesta al dólar pierde”.
Suele usarse como crítica hacia la sociedad argentina la comparación que se hace con Brasil, donde la mayoría de la población desconoce totalmente la cotización del dólar, aunque esto no pueda medirse con exactitud y certeza.
El estallido del dólar en el 2001
El estallido de la convertibilidad a fines del año 2001 simbolizó, también, el comienzo de esa etapa de la popularización del dólar. A partir de esa explosión, es que la figura de la moneda estadounidense en los repertorios financieros de los argentinos, dejó de ser objeto de debates y artilugios no siempre lícitos, para convertirse legal.
En la consecuencia de ese proceso, que fue también el de la expansión de la bancarización de muchas familias, la crítica de los ahorristas y de los deudores hipotecarios, marcó una primicia. No solamente se trataba de nuevos actores en el panorama de los grupos movilizados en la Argentina, sino de un nuevo repertorio de movilización y de un desconocido tipo de demandas.
Por primera vez en la historia, el dólar se relacionaba a un conflicto que se solventaba (al menos en cierta parte) en las calles y se vinculaba con un reclamo de derechos ciudadanos. Esa articulación resultó clave para entender las protestas que, una década más tarde repetirían la imposición de nuevas limitaciones a la compra de moneda extranjera en la Argentina.
¿Cuánto se sostiene la economía con este dólar paralelo?
Hay una realidad, y es que en la Argentina, desde los años 30 hasta hoy, se vivió más tiempo con un dólar paralelo que con un valor unificado. En épocas anteriores era más común a nivel global manejar diferentes tipos de cambios y controles cambiarios. A diferencia de la actualidad, en la que esta situación alcanza niveles de preocupación desmedidos. La respuesta es que en la historia argentina, siempre que se situaron controles cambiarios, fue dificultoso salir y volver a liberar el mercado de dólares.
A la sociedad argentina no le extraña que se aproximen nuevos controles y restricciones. La necesidad de los dólares para continuar las importaciones que sean necesarias para lograr determinados abastecimientos es real. Son muchas las razones por las que la historia del dólar en Argentina, no pareciera tener fin.