La economía sigue muy fría. Entre los economistas del gobierno -funcionarios o no- hubo un dato esperanzador con la medición de la actividad económica de agosto. Mostró una suba desestacionalizada de 1,3% contra julio y puede que el tercer trimestre no cierre en rojo. Como es sabido, técnicamente se define a la recesión cuando hay dos trimestres consecutivos, en la medición desestacionalizada, sin crecimiento. De nuevo es un tecnicismo: a la sociedad (a los votantes, en definitiva) les importa más la evolución del salario real que la medición desestacionalizada. El partido "salario vs. inflación" es el relevante. Lo demás es anecdótico.
La batalla contra la inflación recién comienza. En el Gobierno esperan que para diciembre el índice minorista esté en torno al 2,5% anual. La tasa de interés recién bajará cuando las expectativas se vayan acomodando. Habrá que ver no sólo el dato puntual del índice de cada mes sino también el REM, el Relevamiento de Expectativas del Mercado, que elabora el propio BCRA en función de los datos de las consultoras privadas. Para anticipar la baja de tasas entonces, la clave pasa por el REM.
Otra posibilidad, antes de diciembre, es que el dólar toque el piso inferior de la banda de flotación y la compra de dólares del BCRA y la consecuente inyección de pesos, gatille también la baja de tasas. Es el otro canal. Como ya fuera consignado anteriormente, no hay que descartar que ello ocurra antes de fin de año. De nuevo hay que volver a lo que hoy se resuelve en Washington: quedan liberados 13.400 millones de dólares para el Tesoro hasta fin de año. Gran parte de ellos serán vendidos en la plaza local para cubrir el rojo fiscal. Los números parecen cerrar a corto plazo. Dujovne va por el marketing del plan a NY la semana entrante.