Según los números en poder del equipo económico, en junio se habían pagado importaciones en el orden de los 5.900 millones de dólares y en julio se pagó también en ese orden. En los primeros cinco meses, los pagos de importaciones estaban en el orden de los 4.800 o 4.900 millones de dólares.
Seguramente en agosto se mantendrán las tensiones en la plaza cambiaria. De todas maneras, en caso de acentuarse la demanda de dólares, el Gobierno tiene herramientas a mano para combatir la presión alcista. Una de ellas es la clásica del kirchnerismo: aumentar las restricciones a las importaciones que se autorizan vía el ministerio de la Producción. Esos 5.900 millones de dólares mensuales pueden ser reducidos nuevamente aunque el costo sean faltantes de bienes o frenos en la producción en industrias.
Nada demasiado diferente de lo sucedido en la previa de las elecciones del 2013, cuando el Gobierno extremó controles de cambio. En esta ocasión el atraso en el cambio oficial en la previa electoral es evidente dado que viene subiendo a un ritmo de poco más del 1% con una inflación de 3% promedio. ¿Se repetirá como después de las elecciones del 2013 la devaluación de enero del 2014? Todo puede ser. Por ahora, los caminos son parecidos.