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La paradoja es que la Argentina cuenta con reservas de gas superiores a las de sus países vecinos, y son las segundas a nivel mundial en “shale gas” que es el gas natural que se encuentra atrapado en sedimentos de roca a profundidades de mil a cinco mil metros. Los costos de su extracción más que se cubren hoy por los altos precios existentes. El gobierno se demoró en la construcción del gasoducto que va desde Vaca Muerta hasta Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires.
El impacto de esta falta de gas que se avizora en el invierno se sentirá en industrias, que son los primeros a los que se les restringirá la provisión. Luego, en la medida del déficit de gas existente, lo sufrirán usuarios de GNC. El servicio a consumidores no se afectará. A diferencia de la electricidad, no es fácil cortar por sectores o zonas geográficas la provisión. Puede llegar a pasar que el gas vaya con menor presión como sucediera en el 2005.
La consecuencia entonces pasará por la caída en el nivel de actividad que se observe en el trimestre actual por las paradas de planta que sufrirán las empresas. El JP Morgan estimó que la caída podría ser del 2,5% en este segundo trimestre en comparación contra el primero y corregido por estacionalidad. Alto costo.