Ante la situación económica actual, explicó que “en algunos casos se vende más y en otros menos, pero no cayó significativamente las ventas este año. Por el contrario, la rentabilidad bajo un 50%. Esto ocurre porque en parte los heladeros intentan contener el precio y no trasladar las subas de los costos de materias primas al producto final”.
Ejemplifica, “en promedio, un kilo de helado artesanal ronda entre $600 y $700 pero en el mundo este ascienda a más de $900. El valor está bajo frente el precio mundial. Ya desde el año pasado estamos perdiendo frente al dólar y a los vaivenes que éste impacta en los insumos y las materias primas. Esta es la mayor preocupación que tienen nuestros asociados”
Un kilo de helado en las principales cadenas del país, como Freddo, cuesta $730, mientras que Volta, Persicco y Chungo lo tienen a $690. Una heladería de barrio puede rondar entre $375 y $500.
“Durante los últimos años las ventas se incrementaron entre un 6% y 7%, para esta temporada calculamos que haya un freno en esas tasas pero aun siendo menor creemos que la pendiente será positiva”, resalta Fama.
Para el analista económico Damián Di Pace, director de Focus Market, el consumidor cambió sus hábitos y fue variando la opción de un kilo por otras más pequeñas. “Todo lo que es fraccionado va creciendo en unidad de venta. De hecho, algunas empresas ya reemplazan el kilo por tres cuartos, para aumentar las ventas en unidades en relación al valor nominal que tiene el kilo y el gasto potencial del consumidor en ese tipo de categorías”.
Agregó que “en el caso del helado industrial, que se vende en supermercados, en octubre cuando arranca la temporada estacional tuvo un crecimiento del 11%”.
“Si bien el helado no es un producto de primera necesidad, pero está asociado a la felicidad. Y en esto los argentinos, ante no poder cambiar el auto o intentar de reducir sus gastos, todavía se da un gusto” “Si bien el helado no es un producto de primera necesidad, pero está asociado a la felicidad. Y en esto los argentinos, ante no poder cambiar el auto o intentar de reducir sus gastos, todavía se da un gusto”
Gabriel Fama, presidente de AFADHYA