Qué factores explican la suba
El informe destacó varios puntos clave:
- Mejora estructural en las cuentas fiscales
- Avances en reformas económicas impulsadas por el Gobierno
- Expectativas de financiamiento suficiente para afrontar la deuda
- Mejor posicionamiento externo, con crecimiento de exportaciones
Además, la calificadora subrayó el impacto de las “victorias legislativas” del oficialismo, como la aprobación del Presupuesto 2026 y cambios en leyes clave.
También puso el foco en la agenda de desregulación y apertura a inversiones, especialmente en sectores estratégicos como energía y minería, que podrían sostener el crecimiento a mediano plazo. Fitch señaló que la Argentina mejoró su posición externa y se consolidó como exportador neto de energía.
En ese marco, proyectó que el déficit de cuenta corriente se reducirá al 1% del PBI este año, por debajo del promedio de países con calificación similar.
En cuanto a las reservas, estimó que podrían alcanzar los US$52.700 millones hacia fin de año, en un contexto de mayor ingreso de divisas y acumulación impulsada por la cosecha.
Las advertencias y riesgos que persisten
A pesar de la mejora, la agencia fue clara en marcar límites: la liquidez internacional sigue siendo débil y las reservas netas continúan en niveles bajos frente a los compromisos de corto plazo.
Además, alertó sobre riesgos políticos de cara a 2027. Según el informe, el escenario electoral podría afectar la confianza de los mercados si se perciben cambios en el rumbo económico.
Fitch advirtió que el crecimiento moderado y la inflación persistente impactan en la popularidad del Gobierno, en un contexto donde los mercados financieros siguen siendo sensibles a la incertidumbre política.
Un cambio de percepción, pero con cautela
La mejora de la calificación representa una señal positiva para la economía argentina y refuerza la expectativa de mayor acceso al crédito internacional.
Sin embargo, el informe deja en claro que la estabilidad dependerá de sostener el equilibrio fiscal, fortalecer reservas y mantener el rumbo de las reformas, en un escenario aún marcado por la fragilidad y los riesgos políticos.