Por Omar De Lucca (*)
Por Omar De Lucca (*)
Se acercan las próximas elecciones PASO y los argentinos contamos ahora con cierta certeza sobre algunos datos de la economía que viene, lo cual nos allana el camino para tomar decisiones de inversión y financiamiento.
Los ahorristas e inversores siguen conservando muchísima liquidez fuera del sistema financiero sin saber qué hacer con el dinero, pero ahora podría ser un buen momento para ir dándole forma algunas decisiones apostando a la economía real, sobre todo.
Con la confirmación de los candidatos de cada partido, y el plan económico que pregona cada candidato, más las confirmaciones de algunas elecciones provinciales clave, podemos sacar algunas conclusiones sobre qué esperar de la economía para el corto plazo y también para el mediano plazo.
La reducción de incertidumbre política en Argentina repercutió positivamente en una caída de casi 21% del riesgo país durante el mes de junio, en línea con un rally alcista de los bonos soberanos, especialmente el AL30 (bono dual utilizado para la compra de dólar MEP); como así también una suba en promedio de casi un 25% de las acciones del MERVAL.
El actual ministro de Economía, Sergio Massa, se decidió a ser candidato a presidente y es la última carta que esperaba el mercado para poder tener arriba de la mesa a 4 candidatos “promercado” (junto con Larreta, Bullrich y Milei).
Otro dato importante, que se confirmaría a mitad de julio, es una fuerte desaceleración de la inflación (podría rondar entre un 6,3% y un 6,8% en junio). Esto le da respiro a la política del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con respecto a la tasa de interés y margen para bajarla en el corto plazo.
A su vez, la paz cambiaria de junio podría continuar 2 o 3 meses más de confirmarse el dato inflacionario deseado, algo por debajo de lo que estiman las consultoras privadas.
El sistema financiero argentino enfrenta un problema dual. Por un lado, se ven obligados a prestarle su liquidez al BCRA vía LELIQ (en lugar de prestarle dinero a la gente y a las pymes para potenciar consumo y crecimiento económico). Y, por otro lado, afrontar un elevado costo de financiamiento del programa Ahora 12 (la mayor parte la absorben los bancos).
En este escenario, el dato clave para ilusionarse con un repunte del crédito privado (no al sector público) es la confirmación de una marcada desaceleración de la inflación, lo que obligaría al Central a bajar la tasa de interés de los depósitos, factor “crucial” para recuperar la economía haciendo que las pymes -que generan empleo genuino y crecimiento económico- puedan volver a producir y ser rentables.
Con un mapa político definido para quien gane las próximas elecciones, el factor común es que todos son candidatos promercado. Esto conlleva a que vamos a entrar en un periodo de recuperación económica y reactivación de empresas pymes locales que producirán una buena cantidad de bienes y servicios para abastecer la demanda de pesos de la economía, clave para combatir la inflación en los próximos cuatro años y lograr una reducción gradual en el tiempo.
En ese sentido, podemos mencionar 3 alternativas de inversión para apostar hoy de cara a las PASO y posicionarse de buena manera:
El cierre de listas y confirmación de candidatos promercado favorecieron el rally alcista de acciones y bonos. Ahora, la clave pasa por “comprar con el rumor y vender con la noticia”. Es por ahí, por anticiparse y jugársela a determinado resultado electoral.
De todas formas, hay que empezar a salir del “corto plazo” de las inversiones financieras y especulativas (dólar y plazo fijo) y empezar a apostar al “mediano plazo” invirtiendo en economía real.
Es decir, terminar con maniobras financieras especulativas va a contribuir muchísimo a que este país salga adelante, con mayor producción y empleo, a través de un impulso al crédito privado y financiamiento razonable para todos.
(*) El autor es consultor en Economía y Finanzas.