Quinn, al frente de la entidad desde la destitución sorpresiva en agosto de John Flint, no precisó las regiones que se verán afectadas, pero aseguró que las supresiones serán importantes en el Reino Unido.
El grupo había anunciado el año pasado la reducción del 2% de su fuerza laboral, unos 4.700 puestos. Pero ante la caída de sus beneficios va por una reorganización profunda que se traducirá en el refuerzo de sus actividades en Asia y Oriente Medio, considerados más rentables, en detrimento de la banca de inversión en Europa y Estados Unidos.
"Proyectamos reducir nuestro capital y nuestros costes en las actividades con resultados decepcionantes para poder proseguir las inversiones en aquellas con mejores perspectivas de rendimiento y de crecimiento", anunció el banco en un comunicado.
La entidad contempla recortar sus costes en 4.500 millones de dólares para 2022, al tiempo que el coste de su restructuración se situará en torno a los 6.000 millones de dólares.