Thomas-Greenfield también justificó durante la entrevista la "pausa" declarada por su Gobierno a la financiación de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) aunque depositó su confianza en la investigación del organismo sobre el presunto involucramiento de una docena de sus empleados en el ataque a Israel del 7 de octubre pasado.
Ese día, el movimiento islamista palestino Hamas protagonizó un ataque múltiple por tierra en el sur de Israel, en el que mataron a 1.200 personas, en su mayoría civiles, y secuestraron a otros 240, incluyendo a una veintena de argentinos.
Como respuesta, Israel prometió aniquilar a Hamas y comenzó una campaña de bombardeos e incursiones terrestres que dejaron ciudades de la Franja de Gaza reducidas a ruinas.
De los 2.3 millones de gazatíes, un 85% tuvo que huir de sus hogares a instalaciones de la ONU, varias de las cuales también fueron bombardeados por el Ejército de Israel.
"Sabemos que la ONU está investigando en este momento a quienes estuvieron involucrados en el ataque y que existe una comisión de tres ONG nórdicas que trabajarán con la exministra de Asuntos Exteriores francesa, Catherine Colonna, para abordar algunas de las reformas y la neutralidad de la Unrwa en el futuro", indicó.
"Y por eso continuaremos apoyando esos esfuerzos, continuaremos buscando caminos para brindar la asistencia humanitaria necesaria al pueblo palestino", zanjó la embajadora.
Thomas-Greenfield ha insistido en que la Unrwa "es la única organización internacional con la capacidad y la infraestructura para brindar asistencia" en Gaza, así que "hay que seguir trabajando para que esta ayuda continúe".