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Boca se ahogó en la orilla por su impericia

Boca se ahogó en la orilla por su impericia
Boca fracasó otra vez ante River

Cuando las aguas bajen, Boca se dará cuenta que se ahogó en la orilla por su propia impericia. Cuando se extingan los aplausos de despedida de La Bombonera por la entrega final llegará el momento de revisar la serie. Los pecados los cometió sobre todo en el partido de ida, donde tomó tantas precauciones y quedó condicionado a la escasa puntería de River para rematarlo.

Alfaro, que ayer pareció despedirse de Boca, queda rehen de la poca sustancia que ofrecen sus equipos. Solo ofrecen números y estadísticas, que son positivas hasta que se derrumban en el juicio final.

Si mientras ganas partidos por la jerarquía individual y no te detenes en buscar mayor consistencia colectiva, las consecuencias son lapidarias. Cuando nos preguntabamos a qué juega este Boca de Alfaro, socarronamente te responden “a ganar” despreciando el como. Quedan tan vacíos de contenido ante la derrota, que sus indicadores dejan de ser sostenibles.

Es cierto que los balances en Boca parecen fijarse desde la crueldad de eliminar o no a River. Pero la opulencia del club en estos años en la contratación de jugadores de mucho prestigio no coincide con un equipo que imponga condiciones desde el juego.

Cerca de lo casi imposible. Boca necesitaba jugar el partido que pudo, recargando en ataque desde la necesidad y corriendo riesgos defensivos. River estuvo pasivo y nunca definió que perfil pretendía en el partido. Si anoche pudo dañarlo con mucho juego directo queda el interrogante de por qué fue poco ambicioso en el Monumental.

No parecieran ser compatibles. Alfaro y la jerarquía de muchos de los futbolistas que gestiona. La carrera del entrenador supo de potenciar desde la modestia. Aquí su búsqueda pasó por adaptar los recursos a su plan, y se corre el fatal riesgo de opacar la brillantez. De exigir el talento a demasiada obediencia táctica.

Cuando las aguas bajen, River se verá en la tercera final de América en 4 años. Lo de ayer pudo ser un lapsus peligroso pero este equipo ha conseguido durante todo el año una estatura de un equipo que si no cayó anoche, será difícil destruir.

Este equipo será inolvidable, porque los éxitos frente a Boca le darán aún mayor relieve a esta era. La vida parece recompensarlo de la mejor manera. Después de aquella caída abrupta a este presente imborrable.

por Hugo Balassone
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