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Emocionante

Comienza una nueva Superliga y los grandes llegan con distintas realidades -y necesidades-

por Hugo Balassone | 22 de julio de 2019 - 07:37
Comienza una nueva Superliga y los grandes llegan con distintas realidades -y necesidades-

Se inicia un nuevo torneo el próximo viernes, y éste ya amanecerá con diversos diagnósticos en función de los resultados que varios aspirantes al título consigan o no en sus choques de Copa Libertadores y Sudamericana. 

El último campeón Racing quedó eliminado por Copa Argentina frente a Boca Unidos de Corrientes y encendió las alarmas de un equipo que tiene el difícil desafío de sostener su nivel. Pocos equipos en el fútbol argentino logran extender su predominio. 

Ya repetimos bastante lo traicionera que resulta esta competición donde todo se iguala en un partido, y si el que busca no está lo suficientemente fino, corre severos riesgos. Pero a no confundirse. Por bochornosa que resulte una eliminación de este tipo, la Academia se presagia como un auténtico candidato. 

El mercado más ruidoso, como casi siempre, lo produce Boca. La codicia y el poder adquisitivo lo ubican en un lugar de noticia permanente. Las contrataciones de Nicolás Burdisso fueron de pretensiones ¨europeas¨. La incorporación de Toto Salvio y la inminente llegada del italiano De Rossi alcanzan tanta excentricidad como ambición. Si hasta Alexis Mac Allister y Jan Hurtado que en otro club representarían refuerzos acordes, en este mercado top del xeneize parecieran ser actores de reparto. 

Así como trajo jerarquía, en próximas horas se anunciarán las ventas de Darío Benedetto y Nahitan Nandez. En ese permanente cambio de figuras, la dificultad será establecer una idea que ya se observó bastante difusa en el primer semestre. Y en ese movimiento permanente, el mercado parece más atractivo que lo que el equipo produce. Y lo de Paranaense es ahora. Y todo es con demasiado apuro. 

Independiente y San Lorenzo presentarán como entrenadores a Sebastián Becaccece y Juan Antonio Pizzi y se han reforzado en la medida de sus posibilidades, aunque mejor que en mercados anteriores. Esto se observa de manera más evidente en San Lorenzo, que se animó a contrataciones rutilantes que contrastan mucho con la política de incorporaciones del ciclo Almirón. 

River no trajo nada. Sólo podría llegar Paulo Díaz, que fue su única búsqueda. Y la única demanda de Gallardo porque la situación financiera es compleja, y no tiene grandes necesidades porque ha mantenido prácticamente el mismo plantel. Un equipo tan costoso como ganador. Con el reto de perdurar competitivo para ser glorioso en las noches de Copa, pero también expandirse en la Superliga. Una pequeña deuda interna que tiene Gallardo con este River. 

El campeonato en la Argentina se ha convertido en una competencia que muchos grandes eligen relegar por sus necesidades de coronarse en las copas, pero que luego lamentan cuando ven el objetivo inalcanzable. Nadie podrá distraerse. Y siempre habrá un equipo humilde, pero con mucho desarrollo, dispuesto a meterse en la pelea. Anoto al Estudiantes de Gabriel Milito en ese rubro. Otra vez, el único que al menos hasta diciembre tendrá el camino libre de otros desafíos será el Racing de Coudet. Y esa agenda más flexible lo ubica en el mejor lugar de partida, aunque el auto le haya fallado en la vuelta previa. 

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