El gesto de amor que Cristian Pavón tuvo con su padre y que prefirió ocultar | A24
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El gesto de amor que Cristian Pavón tuvo con su padre y que prefirió ocultar

La Bombonera se pone de pie y el aplauso es tan fuerte que la tormenta que cae sobre Buenos Aires deja de escucharse. Van 35 minutos del segundo tiempo y Boca le gana a Newell´s 3-1, un triunfo que lo encamina al bicampeonato. Cristian Pavón, la gran figura del partido, deja la cancha y los hinchas le reconocen su esfuerzo, su talento, su gol, su asistencia.

Fue la noche soñada para Pavón, quien se perfila para ser uno de los 23 nombres de la lista de Jorge Sampaoli para el Mundial. En el primer tiempo, hizo un jugadón para que Wanchope Ábila abriera el marcador cuando Boca no la pasaba nada bien. En el segundo tiempo, liquidó el partido con un golazo. Fue entonces cuando se acercó a la platea y señaló a alguien con su dedo. “Se lo dediqué a mi viejo Walter, que nunca viene y hoy vino de Córdoba para quedarse unos días en casa”, contó Kichán tras el partido.

La emoción de Pavón tiene motivos. En 2016, cuando empezó a jugar con continuidad en la Primera de Boca, su padre Walter, que vivía con él en Buenos Aires, sufrió un infarto. Después de recuperarse, el papá volvió a Anisacate, Córdoba, el pueblo donde nació Pavón. Desde entonces, según publicó el diario La Voz del Interior, Walter no había vuelto a la Bombonera para ver jugar a su hijo. Fue y disfrutó de uno de los mejores partidos de su pibe.

El peor momento de Pavón

Cuando su padre Walter sufrió el infarto, Pavón lo acompañó en todo momento, pero no contó públicamente lo que le estaba pasando. “Yo quería parar, dejar de jugar, pero (mi viejo) me dijo que siguiera. Iba muerto a las prácticas, muy bajoneado. Influyó en mi rendimiento. Pero pasó y se recuperó", contó Pavón en noviembre último en La Voz del Interior cuando fue convocado por Sampaoli para la gira de la Selección por Rusia.

“Fue bravo. No dije nada porque yo soy muy cerrado. Nunca largo nada, pero lo de mi viejo fue duro. Por suerte, está mejor. Ya se recuperó, pero la estaba pasando muy mal. Me lo guardé y preferí no contarlo porque me iba a sentir peor”, relató Pavón en aquel momento y remató: "Me lo guardé y me jugó en contra por bajar el rendimiento. Me criticaron sin saber lo que pasaba”

Lo que sintió su padre

Walter se recuperó del infarto en Buenos Aires y tiempo después se refirió a lo que le pasó a su hijo Cristian. “El pibe podría haber llegado antes a la selección. Pero hace justo un año me dio un infarto y estuve internado varios días. Eso lo afectó, ya que sufrió un bajón. Él no dijo nada a nadie y me acompañó hasta que me repuse. Elegí contarlo porque pocas veces se sabe lo que debe pasar un jugador para cumplir su sueño. Soportó las críticas y no dijo nada”, exlicaba su padre el año último y agregaba: “Estuvo al lado. No dormía. Después se iba a entrenar. Se la bancó bien”.

De aquel pibe a esta ilusión

Walter se subía todos los días a su Ford F100 para desandar los casi 50 kilómetros de distancia que hay entre Anisacate y Córdoba Capital para llevar al pequeño Cristian a los entrenamientos de Talleres. Se quedaba a ver todas las prácticas, incluso cuando su Pavón ya jugaba en la Primera del club cordobés.

Los Pavón son seis: papá Walter, mamá Verónica y cuatro hijos: Cristian y sus hermanos Federico, Daniel y Lourdes. Todos disfrutan del presente del delantero de Boca, de 22 años, cuya cláusula de rescisión es de 32 millones de euros y los clubes europeos ya lo quieren contratar.

Pero primero está la consagración que se avecina con Boca y la posibilidad de disputar su primer Mundial. Cristian Pavón sueña. La rompe adentro de la cancha, disfruta de la presencia de su padre y ya deja atrás aquellos malos momentos.