Cuando su padre Walter sufrió el infarto, Pavón lo acompañó en todo momento, pero no contó públicamente lo que le estaba pasando. “Yo quería parar, dejar de jugar, pero (mi viejo) me dijo que siguiera. Iba muerto a las prácticas, muy bajoneado. Influyó en mi rendimiento. Pero pasó y se recuperó", contó Pavón en noviembre último en La Voz del Interior cuando fue convocado por Sampaoli para la gira de la Selección por Rusia.
“Fue bravo. No dije nada porque yo soy muy cerrado. Nunca largo nada, pero lo de mi viejo fue duro. Por suerte, está mejor. Ya se recuperó, pero la estaba pasando muy mal. Me lo guardé y preferí no contarlo porque me iba a sentir peor”, relató Pavón en aquel momento y remató: "Me lo guardé y me jugó en contra por bajar el rendimiento. Me criticaron sin saber lo que pasaba”
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Argentina’s Boca Juniors’ forward Cristian David Pavon celebrates after scoring a goal against Colombia’s Atletico Junior during their Copa Libertadores group H football match at “La Bombonera” stadium in Buenos Aires, Argentina, on April 04, 2018. / AFP PHOTO / EITAN ABRAMOVICH
Pavón, con la Bombonera rendida a sus pies
Lo que sintió su padre
Walter se recuperó del infarto en Buenos Aires y tiempo después se refirió a lo que le pasó a su hijo Cristian. “El pibe podría haber llegado antes a la selección. Pero hace justo un año me dio un infarto y estuve internado varios días. Eso lo afectó, ya que sufrió un bajón. Él no dijo nada a nadie y me acompañó hasta que me repuse. Elegí contarlo porque pocas veces se sabe lo que debe pasar un jugador para cumplir su sueño. Soportó las críticas y no dijo nada”, exlicaba su padre el año último y agregaba: “Estuvo al lado. No dormía. Después se iba a entrenar. Se la bancó bien”.
De aquel pibe a esta ilusión
Walter se subía todos los días a su Ford F100 para desandar los casi 50 kilómetros de distancia que hay entre Anisacate y Córdoba Capital para llevar al pequeño Cristian a los entrenamientos de Talleres. Se quedaba a ver todas las prácticas, incluso cuando su Pavón ya jugaba en la Primera del club cordobés.
Los Pavón son seis: papá Walter, mamá Verónica y cuatro hijos: Cristian y sus hermanos Federico, Daniel y Lourdes. Todos disfrutan del presente del delantero de Boca, de 22 años, cuya cláusula de rescisión es de 32 millones de euros y los clubes europeos ya lo quieren contratar.
Pero primero está la consagración que se avecina con Boca y la posibilidad de disputar su primer Mundial. Cristian Pavón sueña. La rompe adentro de la cancha, disfruta de la presencia de su padre y ya deja atrás aquellos malos momentos.