icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
FÚTBOL

El fútbol quedó como rehén del poder político y los dirigentes no quisieron salir de su zona de confort

El fútbol quedó como rehén del poder político y los dirigentes no quisieron salir de su zona de confort
Kicillof y Tapia la semana pasada en la campaña para donar plasma.

No se pudo. El fútbol no quiso y no supo abrir la puerta para ir a jugar. Se dejó todo en manos de las autoridades sanitarias. Y obvio que si cuando Marcelo Gallardo lo pidió el 17 de junio cuando fueron confirmados 1.393 nuevos casos no era el momento, tampoco podrá ser oportuno ante los últimos reportes donde casi llegan a 6.000.

Hubo desidia y pereza. No se supo explicar desde la dirigencia la necesidad de activar una máquina que no sólo comprende a la burguesía de futbolistas que perciben salarios en dólares. La industria del fútbol en la Argentina factura 40.000 millones de pesos por año. Los clubes de Primera División tienen 8.000 empleados directos. Más de 1 millón de personas son socios solamente en los clubes de Primera. Y hasta se podría ampliar que del fútbol en marcha depende la contención en las instituciones a más de 100.000 deportistas amateurs. El verdadero derrame se dará con la vuelta del fútbol.

Pero acá ni siquiera los equipos pueden entrenarse. Aunque sospechamos que el martes cuando se reúnan en casa de gobierno determinarán la vuelta. Pero los mismos que aseguraban hace días que el 3 de agosto comenzaban los entrenamientos, ahora estiman que se podría recién el 10, pero no sabemos si todos los de primera o solo los que disputarán la Copa Libertadores. Apenas sabemos que el martes le pedirán a la AFA que active mensajes de difusión de los futbolistas sobre los cuidados y responsabilidades que debemos tener.

Y así seguimos. Aceleramos un poco porque la CONMEBOL pareciera imperturbable ante la inacción de la Argentina. Y ahora aparece un reclamo tardío de algunos dirigentes que empiezan a percibir que la economía de los clubes está en peligro.

La política no quiso por una cuestión gestual. Pendiente de la posible reacción adversa, el gobierno considera que no es el momento por la cantidad de casos. Y por el contrario, ni la Liga ni la AFA supieron explicarle al gobierno que, luego de ser testeados los planteles en grupos de seis como indica el protocolo, corrían escasos riesgos de contagiarse.

Quedó el fútbol como "rehen" del poder político. Y los dirigentes nunca quisieron salir de esa zona de comodidad. Había que persuadir de la necesidad que los futbolistas tienen de moverse sin que ello implique un desatino. Reclamar por ello, no significaba atentar a la cuarentena ni mucho menos.

por Hugo Balassone
SUBIR

Show

Más Noticias

NWS

Poder