“Siempre le digo que hay tiempo para la Selección, a mi me encantaría. Pero en estos momentos está el tema dirigencial que no concuerda con los pensamientos de él. No lo veo trabajando a Marcelo con Tapia ni con Angelici”, fueron las palabras de Máximo Gallardo padre post-salida Sampaoli. La realidad es que para “Chiqui” el técnico millonario siempre fue una cuarta opción.
Luego del fracaso argentino en el Mundial de Rusia que definió la abrupta salida de Jorge Sampaoli (“el mejor técnico del mundo” como lo definió en su momento Tapia) y que había contado con el aval absoluto de Daniel Angelici, la Selección Argentina había quedado acéfala y con respuestas negativas de los entrenadores de elite con los que Tapia soñaba poder contar. Mauricio Pochettino en primer lugar, Diego Simeone en segundo y hasta se había hablado de Pep Guardiola. Nunca se mencionó en el seno de la casa madre del fútbol argentino la posibilidad de contar con el actual entrenador de River.
Solo algún llamado del manager César Luis Menotti pero no más que eso. El presidente de AFA decidió que finalmente sea Lionel Scaloni el conductor del equipo albiceleste. Nunca hubo una reunión ni un llamado a Rodolfo D’onofrio para preguntar condiciones.
“No me explico cómo Gallardo no está nominado como el mejor entrenador del mundo por todo lo que hizo, me encantaría enfrentarme a un equipo dirigido por el”, declaró recientemente el propio Guardiola.
Gallardo sigue haciendo historia. A un partido de jugar otra final de Copa Libertadores, a un paso de eliminar nuevamente a su clásico rival, y siendo buscado por los grandes clubes de Europa. Se habla desde el Barcelona hasta del Inter de Beckham. El Muñeco es el entrenador de todos menos de la AFA.