A Silvio Romero lo sorpendió la vida, uno de sus hijo, Mateo, le enseñó que luchar contra la adversidad es un concepto mucho más profundo que romper una sequía goleadora. Luchar contra la adversidad es hacerle frente a una difícil enfermedad desde la cuna. Mateo, de tres años, tiene encefalopatía crónica, una lesión neuronal que adquirió luego del parto y genera retrasos madurativos y motrices. Y fue sometido a una intervención quirúrgica para poder volver a caminar. “Quiero agradecerle a la gente porque recibimos un apoyo incondicional. Fue algo hermoso. Nos llegaron muchas cadenas de oración y un respaldo constante, que para el seno familiar fue muy importante. Mateo está muy bien, fue una cirugía programada. La recuperación se demoró un poquito más de la cuenta, pero en líneas generales se encuentro mucho mejor”, le comentó el goleador a Olé.







