Luego de la derrota con Estudiantes en la Copa de la Liga, se discutió sobre sus problemas con la pelota parada defensiva y la falta de eficacia de Borré. El colombiano marcó anoche y suma 45 goles en la era Gallardo, y si bien el técnico se molestó con alguna falta de costado, el equipo no sufrió los traumas en el juego aéreo.
Seguramente que las flamantes incorporaciones elevarán la competencia interna. Hay un hilo conductor en todos ellos: tienen buena técnica, son ágiles y pueden predisponerse al plan de presionar para jugar. La elección de este tipo de jugadores para River solamente la puede gestar alguien con la espalda de Gallardo. No porque no sean potenciales figuras sino porque un eventual fracaso de alguno de ellos sería severamente cuestionado en otros clubes. Nadie se peleó en el mercado para conseguir a Palavecino, Paradela, Vigo, David Martínez y Fontana. Pero el efecto alquimista de Gallardo puede convertirlos en grandes figuras.
La ponderación justa y casi constante que recibe este River de buena parte del medio, casi lo obligará a ser campeón este año. Tiene un objetivo muy cercano hasta mayo que será consagrarse en esta Copa de la Liga. De no ganarla --tiene este equipo mayores dificultades en el contexto local que en el internacional-- empezarán los reproches. Siempre habrá francotiradores agazapados esperando la caída de alguien que triunfa casi siempre desde hace casi 7 año, y se supera todos los días. Pero no gana un título hace 2 años y ello bastará para caerle. Aunque compita con brillantez.
En este año que pareciera tan crucial para River, el domingo amanece con grandes noticias para el hincha millonario: la más efímera será el triunfo sobre Central, la más significativa es que habrá Gallardo para rato.