Tras esa foto, Messi se conmovió y le mandó una pelota y camisetas de la selección y del Barcelona más la promesa de verlo. Eso lo cumplieron los organizadores del próximo Mundial de Qatar 2022, que llevaron al niño hasta allí para que se encuentre con el delantero.
Pero todos esos recuerdos quedaron en su casa tras la huída. “Las dejamos detrás en Jaghori", explicó el niño a EFE, con sus ojos llenos de lágrimas. "No pudimos traerlas porque dejamos la casa durante la noche, y mamá me pidió que dejase la pelota y las camisetas". explicó.
"A causa de todo esto, temíamos que lo secuestraran y prácticamente encerramos a Murtaza en casa y no le enviamos a la escuela durante dos años", reveló. Las amenazas no paraban por lo que la familia intentó exiliarse sin éxito a los Estados Unidos.
Siguieron viviendo en Jaghori, una provincia sureña de Ghazni, considerada el área más segura y pacífica en los últimos 17 años de conflicto en la zona. Pero esa paz se interrumpió en noviembre, cuando los talibanes irrumpieron en la región, forzando a más dos tercios de la población a huir en busca de refugio.
Las fuerzas de seguridad afganas ya expulsaron a los insurgentes de Jaghori, pero la familia decidió no regresar al pueblo.
" Messi me dijo 'cuando seas un poco mayor, arreglaré las cosas para ti'", dijo el niño que no se olvida la promesa de su ídolo. "Llévame contigo, aquí no puedo jugar al fútbol, aquí solo hay 'daz-dooz'", rogó al delantero haciendo los ruidos de explosiones y disparos.