Para la habilitación del River Camp deberán colocar mangrullos para la ubicación de las cámaras, y además lonas en los alambrados perimetrales para tapar los camiones que pasen por la autopista y que no se escape la luz.
Si hemos cuestionado la desorganización que el fútbol argentino tiene, no se puede soslayar que si la AFA le permite al equipo de Gallardo jugar todo un torneo en la cancha del predio donde se entrena, puede abrir la puerta a nuevos planteos. Habrá clubes que con economías más modestas buscarán que los autoricen a jugar en sus predios.
El trasfondo de esta cuestión tiene que ver con la disputa que Rodolfo D´Onofrio entabla con la AFA por la disputa de los derechos televisivos, y parte del malestar por no formar parte de las negociaciones detona en este pedido y en la posible devolución de gentilezas para no tenerlo a River en rebeldía con la casa. Plantearse con una mirada crítica le puede resultar al presidente de River una hábil estrategia para que le otorguen lo que requiera.
Sin embargo, algunos dirigentes de la Liga Profesional salieron a diferenciarse con la posible autorización de AFA. El presidente de Gimnasia de La Plata, Gabriel Pellegrino, dijo en radio La Red que si River juega en Ezeiza “parecerá un torneo intercountry y no ayudará para nada que River como traccionador de un producto que se ve en todo el mundo se presente allí”.
“Si el problema es plata, hablemos de plata, abrir el estadio cuesta 1 millón de pesos. Si el tema es el económico que le presten la cancha, si hay que hacer una vaca para que River juegue en un estadio, la haremos”, chicaneó Pellegrino.
Muchas veces Gallardo, y también River se han distinguido en sus criterios sobre decisiones que el fútbol argentino ha tomado en detrimento del bien común. Esta pareciera ser una medida que perjudica la tan cuestionada organización, y el intento de salirse de las formas lo hace justamente aquel que en estos tiempos las ha señalado. Están a tiempo de corregirlo.