Tal era la bronca del ex campeón del mundo de 1986 que se postuló públicamente en el cargo y hasta lo invitó a un mano a mano en el predio de AFA para limar asperezas mediante un diálogo privado. "Ahora yo quiero agarrar y ayudar. Quiero estar todos los días en Ezeiza desde la mañana hasta la noche como corresponde. No me importa si me va mal, pero sé que me va a ir bien porque me voy a dedicar a esto. Me encantaba ir al predio, era feliz y lo voy a seguir haciendo. Quiero hablar con vos. No te voy a insultar ni agredir, pero siempre te cagaste en el cara a cara".
Y cerró su monólogo con un fuerte mensaje: "Es verso que quiere a la selección. Vos estas ahí para sacar beneficio de la escuela de entrenadores que armaste. Menos mal que no fui porque me habían invitado. Gracias a Dios tuve a Carlos Bilardo como entrenador, a él lo tengo allá arriba porque me enseñó a mirar a la cara y a decir la verdad, no como tu verso de la pilcha y la valijita".
Pero la última palabra la tuvo Menotti, quien desde Buenos Aires no tuvo piedad: "Me voy a quedar en la medida de que todo lo que conversamos se pueda llevar a cabo. Si no se puede, por lo menos dejar establecido lo que quieren cada uno de los responsables de la conducción del fútbol argentino. Pobre, que haga su vida. De vez en cuando es bueno agarrar algún libro. Hay que prepararse un poquito también, ¿no? Para ser cómico hay que prepararse".