El nuevo Boca exhibió problemas viejos. La postura inicial del equipo de Russo duró apenas 10 minutos. La irresponsable expulsión de Izquierdoz (la primera amonestación tiene solo el propósito de ganarse a una tribuna irritada con Pablo Pérez), condicionaron los planes de Boca que sufrió los embates de Independiente.
El Rojo no pudo ganarlo porque se encontró con Marcos Díaz en una noche soberbia, sus delanteros hacen pocos goles, y Pablo Pérez que era el más lúcido reaccionó como suele hacerlo él en contextos adversos. No lo pudo ganar Independiente, y lo sufrió todo el tiempo Boca.
Entre los defectos que ya se distinguen en Boca a pesar de la inferioridad numérica se encuentran la poca adaptación de sus centrales para achicar espacios, y el nulo entendimiento entre Tévez y Zarate para gravitar en zona de definición.
En una fecha en la que claudicó Argentinos, resignaron puntos Racing, Vélez y San Lorenzo, todo parece indicar que River será el gran candidato a ganar la Superliga. Y que Boca, mientras busca acomodarse en una atmósfera de impaciencia, estará dispuesto a darle pelea.