Ante las limitaciones y la demanda del propio Timerman en declarar, los jueces Gabriela López Iñíguez y José Michilini –Fernando Tasara estaba de licencia- resolvieron levantar la audiencia y apersonarse a las 13.30 en la casa de Timerman, con los defensores y la fiscalía, para que el ex canciller pueda declarar.
Los abogados de las otras partes, que ya sabían que no iban a poder hacer preguntas, escucharán todo –si pueden- desde la sala de juicio de Comodoro Py.
Detalles. Todo estaba previsto para que empezara a las 9.30. Se trataba de una audiencia por demás especial. El juicio aún no empezó pero Timerman teme no llegar en condiciones para cuando arranque y por eso su defensa reclamó declarar en forma anticipada.
Con trasmisión en vivo por el Centro de Información Judicial, casi una hora después y desde la Sala B ubicada en la planta baja, la jueza López Iñiguez arrancó a las 10.25 la audiencia. Por la sala había pasado -aunque no se quedó- el piquetero Luis D’Elía, uno de los acusados en este caso que estuvo preso por esta causa entre diciembre y marzo pasados.
Desde su casa, Timerman esperaba acompañado por una de sus abogadas, Graciana Peñafort, una funcionaria judicial y el equipo técnico. Sentado en el living, con anteojos y una camisa azul, comenzó a responder las preguntas de rigor sobre su nombre, su edad y su profesión, pero se notaba que el sonido salía “empastado”.
Encima el imputado aclaró que tenía problemas respiratorios. Se oía poco, tuvo que repetir y hasta la jueza le pidió un esfuerzo porque “justo pasó un avión por aquí y no se oyó”.
El ex canciller quiso seguir hablando, pero el defensor Alejandro Rua -desde la sala- pidió acercarle un micrófono de mano. A la jueza le pareció una buena idea, pero el técnico se excusó: “En el pedido que tenemos no figuraba micrófono ambiental”.
Aunque de buenos modales, se notó la furia de la jueza. "Resuelvanlo", ordenó y suspendió la audiencia diez minutos. Volvieron e intentaron continuar, pero seguía sin oírse. "Me parece que tenemos parar", dijo y la jueza coincidió: "de esta forma no se puede celebrar el acto”.
El propio Timerman, desde su casa, quiso intervenir: “yo lamento pero es día a día. Estoy haciendo todo lo posible”.
A las 13.30, los jueces irán a la casa y los abogados seguirán el trámite desde tribunales, aunque sin poder preguntar. Todos esperan que este escándalo no se repita.