Según la resolución a la que accedió A24.com, la Cámara Federal señala que “la situación de Cristina E. Fernández, en cambio, amerita una distinción particular. Si bien esta alzada en decisiones precedentes la ha ubicado en la más alta de las posiciones dentro de la asociación ilícita que se mantuvo durante más de doce años y atravesando tres presidencias -dos de las cuales fueron ejercidas por la nombrada- la particularidad del sub examine radica en que los pagos ilícitos fueron detectados entre los años 2003 y mediados de 2007. Es decir, una ventana temporal que abarca todo el desempeño de Claudio Uberti en el OCCOVI pero que precede al momento en que la imputada asumió sus funciones como primera mandataria”.
A esto le agregan que “las declaraciones con que contamos, en principio, impiden identificarla como la encargada de receptar los sobornos advertidos en este concreto período y en este puntual ámbito de la administración pública. Los aportes efectuados por Uberti, Gerbi, Sztenberg, Stocker y Glikstein conforman esta línea, pues cuanto mucho aluden a las órdenes del ex presidente Néstor Kirchner como el punto de partida de este mecanismo de recaudación. El único dato objetivo que la vincula con el sistema develado en este legajo, y que sin más es insuficiente para fundar un criterio incriminatorio, radica en que Uberti reconoció que entregó dinero en el ya invocado departamento de las calles Juncal y Uruguay”.
Este expediente tuvo origen con la declaración como arrepentido del extitular del Occovi Claudio Uberti, que confesó haber cobrado 150 mil dólares por mes a cada empresa concesionaria para renovar contratos.