Esa razón no alcanza para explicar la elección de Herrera quien con su equipo ya está revisando las tres causas en la que está involucrado Fariña.
Algunas fuentes señalan que Herrera goza de buen concepto en los tribunales federales de Comodoro Py, luego de haber sido uno de los gestores del arrepentimiento y validación de la colaboración judicial de Manzanares frente al fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadio.
El magistrado, en su último dictamen, le declaró un párrafo al contador por su colaboración “en el decomiso de los bienes de la corrupción”.
El escenario político después de las PASO puso el foco en la figura de los arrepentidos e imputados colaboradores -muchos de los cuales están dentro del Programa de Testigos Protegidos que depende del Ministerio de Justicia-.
Sólo en la megacausa Cuadernos de las Coimas, camino al juicio oral, hay 31 arrepentidos (y 171 procesados acusados de corrupción con Cristina Fernández a la cabeza de esta presunta asociación ilícita).
La aplicación de la Ley del Arrepentido -por primera vez para causas de corrupción- durante este gobierno, puso a ese “instituto jurídico” bajo la mirada de las partes intervinientes en cada uno de los procesos judiciales.
Hay quienes señalan que la batería de impugnaciones y nulidades en los juicios caerán sobre la validez de esas declaraciones. Tampoco faltan los que remarcan que en el juzgado de Dolores se analizan los dichos -de testigos y querellantes- de varios de los investigados en las causas por corrupción en Comodoro Py. Entre ellos el propio Fariña quién ya se presentó en Dolores y “aportó pruebas” por haber sido mencionado en sus declaraciones como arrepentido.
Herrera concurrirá al juzgado de Ramos Padilla la semana que viene y desde mañana se presentará en los Tribunales de Comodoro Py en el juicio de La ruta del dinero K en el que Fariña está como imputado junto con el empresario Lázaro Báez, sus hijos Luciana, Martín, Leandro y Melina; los contadores Chueco y Pérez Gadín, Federico Elaskar y Fabián Rossi (el ex marido de la Iliana Calabró), entre otros. En ese juicio Fariña ya declaró en un par de ocasiones.
Son tres las causas en las que Fariña necesita una defensa formal: La ruta del dinero K -en juicio oral-, la segunda etapa de esta investigación que lleva adelante Sebastián Casanello y la causa D’Alessio, a cargo del juez Alejo Ramos Padilla.
En ese horizonte, y mientras el ex financista vive sus días en un virtual encierro bajo la atenta mirada del grupo Los Lobos que lo custodian día y noche; aparece un cambio en la estrategia de los arrepentidos.
Unir sus defensas por medio de letrados que más conocen de esta nueva figura jurídica. Un desafío para reforzar la validez de sus declaraciones en los respectivos juicios. Algo que puede determinar la diferencia entre el encierro y la libertad.